Prácticas correctas en relación con el control de plagas
6.8 Prácticas correctas en relación con el control de plagas
Los establecimientos de almacenamiento de alimentos enfrentan riesgos particulares de infestación de plagas debido a la concentración de alimentos y las condiciones ambientales (temperatura, humedad) que favorecen proliferación de insectos y roedores. El control de plagas en estos espacios es significativamente diferente al de establecimientos de transformación o venta. Un almacén es un entorno cerrado con acceso limitado, lo que permite sistemas preventivos rigurosos, pero también concentra el riesgo: una infestación puede comprometer miles de toneladas de alimento. Este apartado aborda el control integrado de plagas (CIP) específico para almacenes, incluyendo medidas preventivas, monitoreo activo, y protocolos de control químico o mecánico cuando sea necesario.
Plagas comunes en almacenes de alimentos
Las plagas de mayor riesgo en almacenes son roedores (ratas Rattus norvegicus y ratones Mus musculus) e insectos plaga. Entre los insectos destaca la polilla de la harina (Ephestia kuehniella), que infesta productos secos; el gorgojo del almacén (Sitophilus granarius) que se introduce en granos; la mosca doméstica (Musca domestica) que vuela desde zonas externas; y cucarachas (Blattella germanica) que resisten temperaturas bajas. La Salmonella y Listeria son patógenos transmitidos principalmente por roedores, mientras que insectos actúan como vectores mecánicos de contaminación.
Los roedores son particularmente peligrosos porque dejan heces (hasta 50 por día) que contaminan grandes volúmenes de alimento, causan rotura de envases al roer para acceder, y pueden transmitir enfermedades zoonóticas. Una rata puede contaminar alrededor de 200 gramos de alimento solo pisoteándolo. Las plagas también causan pérdidas económicas: una infestación moderada de gorgojo en 100 toneladas de trigo reduce valor comercial significativamente.
Medidas preventivas estructurales y de higiene
La prevención es el primer nivel de control. El Reglamento (CE) 852/2004 exige que la estructura del almacén impida acceso de plagas. Las aberturas, grietas en muros, y agujeros deben estar sellados. Las puertas deben tener sistemas de cierre automático y estar provistas de barreras contra insectos: burletes en la base de puertas, mallas anti-insectos de 1,5-2 mm de abertura en ventanas y entradas de aire. Los sistemas de ventilación deben disponer de filtros periódicamente limpiados para impedir ingreso de insectos voladores.
La higiene es el segundo nivel. Los restos de alimentos son atrayentes primarios de plagas. Pisos deben barrer y limpiar diariamente, eliminando polvo de cereales o residuos. Las esquinas, bajo estanterías y espacios difíciles de acceder deben limpiarse semanalmente con especial énfasis. Los recipientes de basura deben mantenerse sellados y separados del área de almacenamiento. Las tuberías de drenaje y sumideros son puntos críticos donde se acumulan restos; deben estar protegidas con rejillas de malla fina que permita drenaje pero no paso de insectos.
El almacén debe mantenerse a humedad relativa baja (máximo 70%) porque muchos insectos de almacén requieren humedad elevada. Los sistemas de refrigeración actúan también como deshumidificadores, pero en zonas de temperatura ambiente se requiere control activo mediante ventilación o deshumidificadores. Temperaturas bajas (especialmente inferior a 10ºC) ralentizan reproducción de insectos, aunque algunas plagas son tolerantes a frío.
Monitoreo y vigilancia activa
Los establecimientos deben implementar un programa de monitoreo documentado. Las trampa adhesivas sin cebo se colocan en estaciones fijas a lo largo de las paredes, con espaciado de máximo 2 metros en perímetro. Estas trampas capturan insectos voladores (moscas, polillas) sin usar químicos, permitiendo identificación de especies. Se inspeccionan semanalmente y se registran cantidad y tipo de captura. Un aumento repentino señala infestación incipiente.
Para roedores, se utilizan estaciones de control con cebo (cereal u otra sustancia atractiva) que permite detectar presencia sin matar el animal inmediatamente. Se colocan dentro de cajas de acceso restringido (para proteger de mascotas u operarios) a lo largo de paredes, con espaciado de 2-3 metros. Se inspeccionan semanalmente y se registran rastros de roedores (heces, marcas de incisivos en cebo).
Una vez por trimestre se realiza una auditoría profunda de plagas: inspección visual de grietas, marcos de puertas, sistemas de ventilación, buscando activamente evidencia de infestación o entrada potencial. Se toman muestras de polvo o restos usando trampas de luz (que atraen insectos con radiación ultravioleta) en sectores del almacén por rotación.
Medidas de control: químico y mecánico
Si se confirma infestación, el primer paso es contención. Se aísla el sector afectado, se recuperan alimentos no contaminados si es posible, y se documentan productos comprometidos para destrucción. El Reglamento (CE) 1107/2009 regula pesticidas autorizados. En almacenes de alimentos, solo se utilizan insecticidas autorizados por AEPLA (Asociación Española de Plaguicidas) con categoría de seguridad compatible con zonas de alimentos.
El control químico implica uso de pulverizadores o difusores de insecticida de muy baja concentración (mínimo que mata plagas), nunca directamente sobre alimentos. Se realiza fuera de horarios de manipulación, con personal equipado con equipo de protección personal (EPP: guantes, gafas, mascarilla). Tras aplicación, se ventila completamente el espacio antes de retorno de personal o productos. Se mantiene registro de nombre de producto, concentración, zona tratada, fecha y horas de exposición.
El control mecánico incluye trampas para roedores (trampa de golpe o electricidad) colocadas en zonas de movimiento detectado. Las trampas se inspeccionan diariamente, se retiran animales muertos en bolsas cerradas, se desinfecta el área. Este método es menos eficaz en infestaciones establecidas pero funciona bien en prevención.
Control integrado de plagas y documentación
El enfoque moderno es el Manejo Integrado de Plagas (MIP), que combina medidas estructurales, de higiene, monitoreo regular y control químico solo cuando sea necesario. Los establecimiento deben contratar servicios de control de plagas externos certificados (empresas autorizadas por CCPAE o similar en la región) si la infestación supera capacidad interna. Estas empresas son responsables de implementar el programa MIP según normativa vigente.
La documentación es crítica para cumplimiento regulatorio. Se mantienen registros de: inspecciones de estructura, limpieza, monitoreo de trampas con fotografías, análisis de capturas, aplicaciones de pesticidas con fichas de seguridad. La Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) revisa estos registros durante auditorías oficiales. Establecimientos sin documentación de control de plagas enfrentan sanciones administrativas y posible cierre temporal.
Ideas clave
- Las plagas comunes en almacenes (roedores, polilla de la harina, gorgojo) transmiten patógenos como Salmonella y Listeria, contaminan grandes volúmenes y causan pérdidas económicas significativas.
- La prevención estructural incluye sellado de grietas, barreras anti-insectos en entradas, sistemas de cierre automático de puertas y filtros en ventilación para impedir acceso.
- El monitoreo continuo mediante trampas adhesivas para insectos y estaciones de cebo para roedores permite detección temprana de infestación con registros semanales documentados.
- La higiene diaria (barrido, limpieza de rincones, drenajes protegidos) y control de humedad (máximo 70%) ralentizan reproducción de plagas incluso sin control químico.
- El control químico solo se aplica tras confirmación de infestación usando pesticidas autorizados AEPLA, fuera de horarios de manipulación, con equipamiento de protección y ventilación posterior.
- La documentación completa de inspecciones, monitoreo y tratamientos es obligatoria para auditorías oficiales; establecimientos sin registros enfrentan sanciones regulatorias.