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Tema 5.6

Actitud a seguir ante heridas y hemorragias

5.6 Actitud a seguir ante heridas y hemorragias

Las heridas y hemorragias son lesiones frecuentes en establecimientos comerciales. Pueden resultar de una caída, un corte con vidrio rotos, una lesión con maquinaria, o diversos accidentes. La clasificación y el manejo de las heridas dependen de su profundidad, extensión y ubicación. Una herida superficial puede ser tratada con agua y un apósito en el lugar, mientras que una hemorragia masiva es una emergencia que requiere atención inmediata para evitar la muerte por pérdida de sangre. La actitud ante heridas y hemorragias requiere tanto conocimiento técnico como serenidad mental para actuar de forma efectiva sin dejarse dominar por el pánico.

En el contexto del comercio al por menor, las heridas más frecuentes incluyen cortes con el vidrio de escaparates rotos, laceraciones con bordes de objetos cortantes durante la manipulación de mercancía, heridas punzantes por caídas, y abrasiones por fricción. Las hemorragias graves, aunque menos frecuentes, pueden ocurrir en zonas con maquinaria pesada o equipos de corte en almacenes.

Clasificación de las heridas

Las heridas se clasifican en varios tipos según su origen. Las heridas incisas son causadas por objetos afilados como vidrio o cuchillos, tienen bordes limpios y tienden a sangrar profusamente. Las heridas laceradas son irregulares, causadas por impacto contra superficies ásperas, como caídas contra hormigón. Las heridas punzantes son causadas por objetos afilados que penetran profundamente en el cuerpo, como una púa. Las heridas abrasivas son el resultado de fricción, típicamente raspones tras una caída. Las heridas contusas combinan diferentes tipos de daño.

Esta clasificación es importante porque determina cómo evoluciona la herida, cuán fácil es su limpieza, y qué complicaciones pueden surgir. Una herida incisa limpia puede cicatrizar bien, mientras que una punzante tiene riesgo de infección profunda.

Manejo de hemorragias

El manejo de la hemorragia depende de su gravedad. Una hemorragia leve gotea lentamente y puede detenerse con presión directa durante unos minutos. Una hemorragia moderada sale como un chorro constante y requiere presión prolongada. Una hemorragia grave sale a chorros sincronizados con el latido cardíaco, indicando daño arterial, y es una emergencia que puede causar muerte en minutos.

Para cualquier hemorragia, el primer paso es aplicar presión directa sobre la herida con un material limpio, preferentemente un apósito estéril o una tela limpia. No se debe remover el material si se empaña de sangre; en su lugar, se añade más material encima, ya que remover la tela inicial puede romper coágulos que se están formando. Se mantiene presión constante durante al menos 10-15 minutos. Simultáneamente, se eleva la extremidad afectada por encima del nivel del corazón si es posible, para reducir la presión arterial en esa zona.

Hemorragias en extremidades: torniquete

Si una hemorragia en una extremidad (brazo o pierna) no cesa con presión directa tras 15 minutos, o si es una hemorragia masiva que amenaza la vida, está indicado el uso de un torniquete. Un torniquete es una banda que se coloca alrededor de la extremidad por encima de la herida para comprimir los vasos sanguíneos y detener el sangrado. En primeros auxilios modernos, los torniquetes son aceptables para hemorragias que amenazan la vida cuando la presión directa ha fallado. El torniquete debe colocarse tan apretado como sea posible para detener completamente el sangrado, y debe anotarse el tiempo exacto de aplicación.

Manejo de heridas sin hemorragia importante

Para heridas sin hemorragia grave, se debe limpiar con agua corriente y jabón. Se enjuaga bien para remover cualquier suciedad o materia extraña. Si hay vidrio o material incrustado, se puede intentar removerlo con pinzas estériles si se retira fácilmente, pero no se debe forcejear si está profundamente incrustado. Una vez limpia, se seca con una tela limpia y se cubre con un apósito estéril. Para heridas superficiales, un apósito simple basta. Para heridas más profundas, puede ser necesario aplicar un punto de presión con una tela estéril durante unos minutos antes de cubrirla.

Infecciones y complicaciones

El riesgo de infección es mayor en heridas sucias, heridas con materia extraña, heridas punzantes, y heridas causadas por objetos oxidados o sucios. Los signos de infección incluyen enrojecimiento alrededor de la herida, pus, calor, hinchazón, y dolor que empeora después de los primeros días. Cualquier herida que muestre signos de infección debe ser evaluada por un profesional médico. Además, toda herida punzante requiere evaluación médica para considerar si es necesaria la profilaxis del tétanos.

Quándo buscar atención médica profesional

Aunque muchas heridas pueden ser tratadas en el lugar, algunas requieren atención médica profesional inmediata. Esta incluye: hemorragias que no cesan tras 15 minutos de presión, heridas grandes o profundas, heridas en la cara o el cuello, heridas punzantes profundas, heridas causadas por objetos sucios o oxidados, heridas contaminadas con sustancias tóxicas, o heridas que afectan tendones, nervios o articulaciones.

Ejemplo práctico: corte profundo en un cliente

Un cliente pisa un vaso roto mientras camina por el pasillo y se produce una herida profunda en el talón. La sangre está fluyendo constantemente. El empleado más cercano grita pidiendo ayuda e inmediatamente proporciona presión directa con una tela limpia de un botiquín. Otro empleado llama al 112 porque claramente la herida es profunda. Se mantiene presión continua durante 15 minutos mientras se eleva la pierna. Cuando llega la ambulancia, los sanitarios toman el relevo. La herida requiere puntos de sutura en el hospital.

Ideas clave

  • La presión directa es la técnica más importante para controlar una hemorragia, aplicándose durante al menos 10-15 minutos sin interrupciones
  • Las hemorragias graves que amenazan la vida pueden requieren torniquetes cuando la presión directa falla tras 15 minutos
  • Las heridas limpias sin hemorragia importante deben lavarse con agua y jabón, y cubrirse con apósitos estériles
  • No se deben remover materiales incrustados profundamente, especialmente vidrio o metal, ya que pueden estar comprimiendo vasos sanguíneos
  • Las heridas punzantes, aunque sangran poco, tienen alto riesgo de infección profunda y requieren evaluación médica
  • Toda hemorragia que no cesa tras 15 minutos, o cualquier herida grande, profunda o en zona vital, requiere atención médica profesional urgente
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