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Tema 2.25

Protectores del aparato auditivo

2.25 Protectores del aparato auditivo

En los establecimientos comerciales no especializados, la exposición al ruido es un factor de riesgo laboral con frecuencia infravalorado. Sin embargo, trabajadores que desempeñan labores próximas a sistemas de climatización, compresores, maquinaria de almacén o incluso en zonas de atención al público con música ambiental constante pueden verse expuestos a niveles sonoros que originan hipoacusia profesional permanente. La normativa española transpone la Directiva 2003/10/CE sobre protección frente al ruido, estableciendo que cuando la exposición diaria equivalente alcanza los 85 decibelios (dBA), la empresa debe facilitar protectores auditivos a sus trabajadores.

El aparato auditivo es un órgano complejo y delicado. Una exposición continuada a ruido superior a 80 dBA causa deterioro irreversible en las células sensoriales del oído interno. Esta lesión es silenciosa en sus estadios iniciales: el trabajador no experimenta dolor, pero la capacidad auditiva disminuye de forma gradual. Por eso es fundamental que los empleadores evalúen correctamente los niveles de ruido en el puesto de trabajo y que los trabajadores comprendan la importancia de utilizar regularmente los protectores auditivos proporcionados.

Tipos de protectores auditivos

Existen fundamentalmente dos categorías de protectores auditivos según su mecanismo de funcionamiento. Los tapones o insertos se introducen en el conducto auditivo externo y actúan como barrera física que reduce la transmisión de ondas sonoras. Pueden ser de espuma, silicona o elastómero. Los tapones de espuma son desechables y ofrecen buena adaptabilidad; requieren que se compriman antes de insertar y se expanden dentro del conducto para sellar correctamente. Los de material más rígido son reutilizables pero requieren mayor higiene en su manipulación. La segunda categoría la forman los cascos o auriculares acústicos, que cubren completamente el pabellón auricular. Proporcionan comodidad en trabajos prolongados y permiten una mejor higiene personal al no requerir inserción en el conducto. Algunos modelos incluyen suspensión en la nuca o diadema metálica ajustable.

La eficacia de un protector auditivo se mide en función de su índice de reducción de ruido (IPRR), expresado en decibelios. Un protector con IPRR de 25 dB reduce la intensidad sonora en esa cantidad. La Norma UNE-EN ISO 4869-1 especifica los métodos de medición. Un comercial que trabaja en una sala de máquinas con exposición de 95 dBA necesitaría un protector de al menos 15 dB de IPRR para reducir la exposición a 80 dBA. Sin embargo, el IPRR nominal debe ajustarse considerando que en condiciones reales el usuario consigue entre el 50 y el 70 por ciento de la atenuación teórica si la colocación no es perfecta.

Requisitos legales y normativos

El Real Decreto 286/2006 transpone la Directiva europea sobre ruido y establece valores de acción. Cuando la exposición diaria equivalente (LAeq,d) supera 85 dBA o la presión acústica de pico alcanza 137 dB, la empresa debe facilitar protectores auditivos de forma gratuita, aunque su uso es todavía facultativo. A partir de 87 dBA (o 140 dB de pico), el uso de protectores es obligatorio. El empresario debe poner a disposición de los trabajadores equipos de protección variados, de modo que cada cual pueda elegir el tipo que mejor se adapte a su conducto auditivo. Además, el evaluador de riesgos debe documentar la medición de ruido mediante un técnico competente, registrando frecuencias de octava para determinar si el ruido es de banda ancha o contiene componentes de baja frecuencia.

La empresa debe ofrecer información y formación específica sobre los riesgos del ruido, el modo correcto de colocación del protector y su mantenimiento. Esta capacitación debe impartirse antes de que el trabajador se exponga a ruido y renovarse periódicamente o cuando cambien las condiciones del puesto.

Colocación correcta e higiene

La mitad de la eficacia de un protector auditivo depende de su colocación correcta. Un tapón mal insertado reduce drásticamente su atenuación. El procedimiento es: tirar del lóbulo de la oreja hacia atrás y arriba con una mano mientras se comprime el tapón de espuma con la otra; introducir lentamente el tapón en el conducto hasta que quede completamente alojado, dejando que se expanda gradualmente. La colocación debe verificarse mediante un ensayo de atenuación en el puesto o mediante audiometrías periódicas. Los cascos requieren un ajuste correcto de la diadema y una inspección visual para confirmar que las almohadillas acústicas rodean completamente las orejas sin dejar huecos.

Los protectores reutilizables deben limpiarse regularmente con agua tibia y jabón neutro, secándose completamente antes de almacenarlos en un lugar limpio y seco. Los cascos deben inspeccionarse periódicamente para detectar grietas en la carcasa o almohadillas deformadas. Los tapones desechables no deben reutilizarse tras su retirada, aunque pueden ser portados varios días si permanecen en condiciones de higiene adecuadas.

Ejemplo práctico en comercio detallista

Una tienda de electrodomésticos de superficie media (800 m²) dispone de una zona de taller con máquinas de corte, soldadura de reparaciones menores y compresor para limpiezas. Se realiza evaluación de ruido y se detecta que en esta zona se alcanzan 88 dBA cuando funcionan simultáneamente el compresor y el extractor. El evaluador de riesgos recomienda implementar mejoras de amortiguamiento en la fuente (aislar el compresor) y, como medida complementaria, proporcionar protectores auditivos. Se adquieren tapones de espuma desechables de categoría SNR 32 dB (Índice de Reducción Simple del Ruido) para uso general, y cascos con diadema para trabajos superiores a una hora continuada. Se forma al personal del taller sobre colocación correcta, se establece registro de distribución y se incluye en las revisiones periódicas de riesgos la verificación de que los protectores están siendo utilizados.

Ideas clave

  • La hipoacusia profesional por ruido es irreversible; la protección debe implementarse antes de que ocurra el daño auditivo.
  • En establecimiento comercial es obligatorio facilitar protectores auditivos cuando la exposición supera 85 dBA y su uso es obligatorio a partir de 87 dBA según el RD 286/2006.
  • Tapones de espuma y cascos acústicos ofrecen protección complementaria; la empresa debe proporcionar ambos tipos para que cada trabajador elija el más adaptado a su conducto.
  • La eficacia del protector depende en un 50 por ciento de la colocación correcta; la formación periódica es esencial para mantener la protección real.
  • El mantenimiento e higiene de los protectores reutilizables es fundamental para evitar contaminación y garantizar su durabilidad y eficacia acústica.
  • La evaluación de ruido debe ser realizada por personal técnico competente y documentada, con seguimiento periódico si las condiciones laborales cambian.
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