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Tema 5.5

Reanimación cardiopulmonar

5.5 Reanimación cardiopulmonar

La reanimación cardiopulmonar, conocida como RCP, es el procedimiento de emergencia más crítico en primeros auxilios. Se aplica cuando una persona ha sufrido un paro cardiorrespiratorio, es decir, cuando el corazón ha dejado de latir y la respiración ha cesado. En estas circunstancias, el cerebro comienza a sufrir daño irreversible en cuestión de minutos si no se restaura la circulación de sangre oxigenada. La RCP comprime el corazón de forma artificial y proporciona respiración boca a boca, manteniendo al paciente con vida hasta que lleguen los servicios de emergencias o hasta que el corazón reanude su actividad espontáneamente.

En un establecimiento comercial, un paro cardíaco puede ocurrir en cualquier momento. Un cliente mayor puede sufrir un infarto mientras está comprando, un empleado puede colapsarse durante una jornada laboral, o una persona puede entrar en paro como consecuencia de un accidente traumático. La disponibilidad de personal formado en RCP y de un desfibrilador automático puede salvar la vida. Estudios demuestran que cada minuto de demora en iniciar RCP reduce un 10% las posibilidades de supervivencia.

Indicaciones para iniciar RCP

La RCP debe iniciarse cuando una persona está inconsciente, no respira o respira de forma anormal (como jadeos ocasionales), y no tiene pulso. En protocolos actuales, los servicios de emergencias recomiendan que ante la duda se inicie RCP. Un error al iniciar RCP en alguien que en realidad tiene pulso causa mínimo daño, mientras que no iniciar RCP en alguien que lo necesita es fatal. La evaluación debe ser rápida, no debiendo durar más de 10 segundos.

Las fases de la reanimación cardiopulmonar

La RCP moderna se compone de ciclos de compresiones torácicas y respiración artificial. La relación recomendada es de 30 compresiones por cada 2 respiraciones, conocida como relación 30:2. Se comienza con compresiones torácicas. La posición del accidentado debe ser supina (boca arriba) sobre una superficie firme. Se coloca el talón de una mano sobre el centro del pecho del accidentado, entre los pezones, y la otra mano encima, cruzando los dedos. Se realizan compresiones con el brazo extendido, presionando al menos 5 centímetros hacia adentro, a un ritmo de 100-120 compresiones por minuto. Un ritmo útil es al ritmo de la canción Stayin' Alive de Bee Gees, que tiene 103 pulsaciones por minuto.

Después de 30 compresiones, se abre la vía aérea mediante la maniobra de hiperextensión del cuello (levantar la barbilla), se pellizca la nariz del paciente, se sella la boca del reanimador alrededor de la boca del accidentado, y se sopla aire dos veces. Cada soplido debe durar aproximadamente un segundo, observando si el tórax se eleva. Si no se eleva, la vía aérea está obstruida y debe reposicionarse.

Variaciones y circunstancias especiales

Si el reanimador no se siente cómodo realizando respiración boca a boca, puede realizar únicamente compresiones torácicas continuas. La RCP de solo compresiones, sin respiración artificial, ha demostrado ser casi tan efectiva como la RCP completa en adultos, especialmente en los primeros minutos. Para un establecimiento comercial, es más realista entrenar al personal en compresiones que en la técnica completa.

Si hay un desfibrilador automático disponible, debe utilizarse tan pronto como sea posible. El desfibrilador automático analiza el ritmo cardíaco del paciente y, si detecta fibrilación ventricular, suministra una descarga eléctrica que puede restaurar el ritmo cardíaco normal. Muchas tiendas grandes, aeropuertos y centros comerciales tienen estos dispositivos. El dispositivo proporciona instrucciones verbales, por lo que no se requiere entrenamiento especializado.

Duración de la RCP y cansancio del reanimador

La RCP es físicamente agotadora. El reanimador puede cansarse tras 1-2 minutos de compresiones continuas. Por esta razón, en un escenario ideal con múltiples personas presentes, se deben turnar los reanimadores cada uno o dos minutos. Si solo hay una persona presente, debe continuar hasta que llegue ayuda profesional, incluso si se siente agotada. Detener la RCP en un paciente en paro es equivalente a una sentencia de muerte.

Cuándo detener la RCP

La RCP debe continuarse hasta que: (1) lleguen los servicios de emergencias y tomen el relevo, (2) la persona comience a respirar espontáneamente y tenga pulso nuevamente, (3) aparezcan signos claros de que la persona ha muerto hace bastante tiempo, como rigidez cadavérica o lividez, o (4) el reanimador esté tan exhausto que no pueda continuar. Los servicios de emergencias decidirán cuándo es inapropiado continuar la reanimación.

Procedimiento práctico: ejemplo en un establecimiento comercial

Imagina que un cliente colapsa en el pasillo de ropa de una tienda. Un empleado lo detecta, grita pidiendo ayuda, y otro empleado llama al 112. El primer empleado verifica que el cliente está inconsciente y sin pulso. Coloca inmediatamente al cliente sobre el suelo firme boca arriba, expone el pecho, y comienza compresiones torácicas al ritmo de una canción. Tras 30 compresiones, otro empleado que llegó proporciona dos respiraciones boca a boca. Continúan alternando mientras llega la ambulancia, que puede tardar 5-10 minutos según la zona. Si el establecimiento tiene un desfibrilador, alguien lo trae y lo conecta, siguiendo sus instrucciones automáticas.

Ideas clave

  • La RCP mantiene la circulación de sangre oxigenada al cerebro cuando el corazón ha dejado de latir, comprando tiempo para que llegue la atención especializada
  • Cada minuto de demora reduce un 10% las probabilidades de supervivencia, por lo que la rapidez es crítica
  • La relación moderna es 30 compresiones por 2 respiraciones, a un ritmo de 100-120 compresiones por minuto
  • Las compresiones solas son casi tan efectivas como la RCP completa y más fáciles de aprender para el personal comercial
  • Ante la duda sobre si una persona necesita RCP, es mejor iniciarla: detenerla es casi siempre un error fatal
  • Los desfibriladores automáticos aumentan significativamente las probabilidades de supervivencia en paros cardíacos por fibrilación ventricular
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