Evaluación primaria de un accidentado
5.3 Evaluación primaria de un accidentado
La evaluación primaria es el procedimiento sistemático mediante el cual una persona que ha presenciado un accidente valora rápidamente el estado del accidentado para determinar si existe peligro inmediato para la vida. Esta evaluación debe realizarse en cuestión de segundos, no de minutos, y determina qué acciones inmediatas son necesarias. En el contexto de un establecimiento comercial, cuando un cliente cae en el pasillo o un empleado sufre un accidente, esta evaluación inicial puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, especialmente si la persona tiene dificultades para respirar o ha sufrido un paro cardíaco.
La evaluación primaria es distinta de la evaluación secundaria, que se realiza después de estabilizar al paciente y consiste en un examen más detallado de lesiones específicas. La evaluación primaria se enfoca exclusivamente en identificar problemas que amenazan la vida de forma inmediata: obstrucción de las vías respiratorias, ausencia de respiración, ausencia de pulso, hemorragia masiva o pérdida de conciencia con riesgo de asfixia.
Evaluación de la conciencia
El primer paso es determinar si el accidentado está consciente. Esto se hace aproximándose a la persona, hablándole con tono normal y fuerte, y preguntando si está bien o qué le ha sucedido. Se puede tocar suavemente el hombro para estimular respuesta. Si la persona responde verbalmente o abre los ojos, significa que tiene algún nivel de conciencia. Si no responde a estímulos verbales, se considera inconsciente.
La conciencia es un indicador crítico. Una persona inconsciente tiene riesgo de que su lengua bloquee las vías respiratorias. Por esta razón, si se encuentra inconsciente pero respira, debe colocarse en posición lateral de seguridad. Si está inconsciente y no respira, es necesario iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar de forma inmediata.
Evaluación de la vía aérea y la respiración
Una vez determinado el nivel de conciencia, se debe verificar inmediatamente si la persona está respirando. Para una persona consciente o que responde, esto es más simple: pregunta si puede hablar y observa si hay movimiento del pecho. Si la persona habla, significa que tiene vía aérea permeable y está respirando.
Para una persona inconsciente, hay que acercarse a la cara del accidentado y observar el movimiento del tórax, escuchar si hay sonido de aire, y sentir si hay corriente de aire en la mejilla durante aproximadamente 10 segundos. Si no hay signos de respiración, se considera parada respiratoria. En este caso, es necesario abrir las vías respiratorias mediante la maniobra de hiperextensión del cuello (elevar la barbilla), a menos que se sospeche lesión de columna cervical, en cuyo caso la maniobra es más cuidadosa.
Evaluación del pulso
Si la persona respira, el siguiente paso es verificar si tiene pulso. En primeros auxilios, el pulso se busca en la arteria carótida del cuello, que es la más fácil de localizar en situación de emergencia. Se coloca dos dedos (índice y corazón) en el cuello, justo al lado de la tráquea, y se presiona suavemente durante 5-10 segundos para notar el latido.
Si hay pulso pero no respiración, se debe iniciar respiración artificial mientras se mantiene abierta la vía aérea. Si no hay ni pulso ni respiración, se inicia reanimación cardiopulmonar. Es importante tener en cuenta que buscar el pulso puede ser difícil para personas sin formación, por lo que las recomendaciones actuales enfatizan que si hay duda, debe asumirse que no hay pulso y proceder con reanimación.
Evaluación de hemorragias masivas
Durante la evaluación primaria, se debe buscar signos de hemorragia importante. Una hemorragia masiva, especialmente en extremidades, puede causar pérdida de conciencia y muerte en minutos. Se observa rápidamente si hay sangrado visible, especialmente en las piernas, brazos o en la zona del abdomen. Una hemorragia importante requiere presión directa inmediata sobre la herida con cualquier material disponible: tela, ropa, pañuelos, etc. No se debe perder tiempo buscando apósitos estériles cuando una hemorragia masiva amenaza la vida.
En establecimientos comerciales, especialmente aquellos con áreas de almacén donde se utilizan máquinas de embalaje, cuchillas, o donde se manipula mercancía pesada, la posibilidad de hemorragias importantes existe. El personal debe estar preparado para actuar rápidamente.
Posicionamiento seguro del accidentado
Si tras la evaluación primaria la persona está inconsciente pero respira y tiene pulso, debe colocarse en posición lateral de seguridad. Esta posición evita que la lengua bloquee la vía respiratoria si vomita y permite que cualquier vómito drene del cuerpo. La posición se logra rodando a la persona de lado, colocando un brazo bajo la cabeza y otro doblado en ángulo recto, con la pierna flexionada para mantener estable la posición.
Secuencia sistemática de la evaluación primaria
Para recordar fácilmente, la evaluación primaria sigue la secuencia A-B-C-D: Airway (vía aérea), Breathing (respiración), Circulation (circulación/pulso), Disability (incapacidad/conciencia). Este acrónimo es ampliamente reconocido en formación de primeros auxilios. La evaluación debe realizarse de forma rápida pero ordenada, sin saltarse pasos.
Ideas clave
- La evaluación primaria valora amenazas inmediatas para la vida en cuestión de segundos, no minutos
- Los pasos A-B-C-D (vía aérea, respiración, circulación, conciencia) constituyen el orden sistemático de evaluación
- Una persona inconsciente que respira debe colocarse en posición lateral de seguridad para evitar asfixia
- Las hemorragias masivas requieren presión directa inmediata, sin esperar a materiales estériles
- Si hay duda sobre si existe pulso, debe asumirse que no lo hay y proceder con reanimación cardiopulmonar
- La evaluación primaria determina qué tipo de intervención inmediata es necesaria: vía aérea, respiración artificial o reanimación cardiopulmonar