Protección de las extremidades y piel
2.28 Protección de las extremidades y piel
Las manos son la herramienta más versátil del trabajo manual, pero también la más expuesta a lesiones. En un establecimiento comercial no especializado, un trabajador puede sufrir cortes con herramientas de corte, pinchazos con objetos punzantes, quemaduras químicas, rozaduras abrasivas, dermatitis por contacto con sustancias irritantes o infecciones si entra en contacto con fluidos biológicos. Las piernas, pies y brazos también requieren protección según el tipo de tarea. Una caída sobre borde cortante, un derrame de ácido, una quemazón térmica o la exposición a temperaturas extremas pueden comprometer la integridad de la piel. Además, la piel es la barrera defensiva más importante contra contaminación microbiana; su daño aumenta significativamente el riesgo de infecciones profesionales.
La epidermis, capa más externa de la piel, se regenera constantemente pero requiere condiciones de humedad y pH equilibradas. El contacto con agentes químicos desgrasantes (disolventes, detergentes concentrados) o irritantes (ácidos débiles, bases) puede causar dermatitis de contacto irritativa: enrojecimiento, sequedad, descamación, picazón. A diferencia de la dermatitis alérgica, que ocurre solo en individuos sensibilizados tras exposición repetida, la irritativa afecta potencialmente a cualquiera expuesto a concentración suficiente. En comercios con manipulación de productos químicos frecuente, la prevención dermatológica es crítica para mantener capacidad laboral y calidad de vida.
Guantes de protección: materiales y selección
El guante es el EPI más utilizado en comercio pero también el más frecuentemente elegido incorrectamente. Existen múltiples materiales, cada uno con resistencia diferencial a varios tipos de contaminantes: guantes de algodón o mezcla textil, para protección ligera contra polvo, suciedad y fricción; guantes de nitrilo, elastómero sintético que ofrece resistencia excelente contra grasas, disolventes y muchos químicos, con buena destreza (permite manipulación fina de objetos); guantes de látex, caucho natural con elasticidad superior pero alergenicidad en algunos usuarios; guantes de neopreno, para mayor resistencia química y térmica; guantes de cuero, para protección mecánica contra cortes y rozaduras; guantes de PVC, resistencia a químicos muy agresivos pero menor permeabilidad a vapor (riesgo de maceración dérmica).
La Norma UNE-EN 420 establece requisitos generales para guantes de protección: facilidad de colocación, flexibilidad que permita destreza manual, no toxicidad de materiales en contacto. La Norma UNE-EN 388 especifica protección mecánica clasificando según resistencia a abrasión (escala 0-4), resistencia a corte por cuchilla (escala 0-5), resistencia a desgarro (escala 0-4) y resistencia a perforación (escala 0-4). Un guante clasificado 4-3-4-2 tiene resistencia máxima a abrasión y desgarro, elevada a corte, pero moderada a perforación. Para un comerciante que manipula herramientas y objetos con bordes cortantes, se recomienda mínimo 2-2-2-2; para trabajos más exigentes, 4-4-4-3 o superior.
La protección química se evalúa mediante ensayos de permeabilidad realizados en laboratorio según Norma UNE-EN 6529, midiendo el tiempo necesario para que una sustancia química penetre el material hasta alcanzar concentración detectable en la cara interna. Un guante de nitrilo de 0,15 mm de espesor ofrece típicamente 30 minutos de protección contra gasolina, 60 minutos contra ácido acético diluido. Estos tiempos son estimaciones; en condiciones de uso real con fricción, salpicadura o temperatura elevada, el tiempo de protección se reduce. Por eso, la empresa debe establecer procedimientos de reemplazo preventivo: cambiar guantes cada 30-45 minutos de exposición intensiva a químicos, o inmediatamente tras visible contaminación.
Protección de pies y extremidades inferiores
En zonas de almacén, taller o áreas donde circulan objetos pesados o se transita sobre superficies húmedas, los pies requieren protección. Las botas de seguridad con puntera reforzada con acero protegen contra impactos de objetos cayendo desde altura; suelas resistentes a perforación previenen lesiones por pinchazo si se pisa sobre clavo u objeto punzante. La Norma UNE-EN ISO 20345 especifica que una bota de seguridad debe soportar impacto de 20 kg cayendo desde 10 cm sin que se transfiera fuerza superior a 15 kN al pie. Las botas con suela antideslizante son imprescindibles en zonas mojadas (limpieza, áreas con derrames); la suela debe tener coeficiente de fricción mínimo 0,26 en superficies húmedas según norma ISO 4287.
Para protección contra salpicaduras de químicos, pantalones impermeables de poliuretano o neopreno previenen contacto con la piel de muslos e inferiores. En zonas con riesgo de arco eléctrico o llamas (aunque raro en comercio minorista), se requieren prendas resistentes al fuego: tejidos tratados ignífugos como modacrílo o mezclas de poliéster-algodón especialmente tratadas.
Dermatitis ocupacional y medidas preventivas adicionales
La dermatitis es la enfermedad ocupacional más frecuente en comercio. Más allá de EPI, existen medidas complementarias de control de ingeniería: sistemas de lavado automático, dispensadores sin contacto de gel desinfectante, aislamiento de químicos agresivos en áreas específicas. Higiene cutánea correcta es crítica: lavado frecuente con agua tibia (nunca caliente, que deshidrata más) y jabón neutro, secado completo especialmente entre dedos, aplicación de crema hidratante sin perfume tras lavado para restaurar barrera lipídica. En trabajadores con predisposición a dermatitis, la empresa debe evaluar la posibilidad de realizar tareas rotativas para reducir exposición continuada a mismo contaminante.
El seguimiento médico es importante. Trabajadores que desarrollan irritación cutánea frecuente deben ser revisados por medicina ocupacional para confirmar si es realmente dermatitis ocupacional (que obliga a registro en parte de lesión) y documentar sensibilizaciones emergentes que podrían comprometer empleabilidad futura.
Ejemplo práctico en tienda de comercio general
Una tienda de comercio general (700 m²) dispone de sección de alimentación, droguería, ferretería y pequeño taller de servicios técnicos. Personal de droguería manipula frecuentemente botellas de desinfectantes, lejía y solventes; personal de ferretería maneja herramientas cortantes y objetos con bordes; técnicos realizan ocasionalmente soldaduras y trabajos con disolventes. Se evalúan riesgos y se adquieren: guantes de nitrilo (espesor 0,15 mm, clasificación 2-2-2-1) para droguería por resistencia a químicos y disponibilidad de recambio frecuente; guantes de cuero con protección en palma (clasificación 4-3-4-2) para ferretería contra cortes y abrasión; botas de seguridad con puntera de acero y suela antideslizante para toda zona de almacén. Se instalan dispensadores de crema hidratante en vestuario. Se forma al personal sobre selección de guante según tarea, riesgos específicos de su puesto, importancia de cambio preventivo y técnica correcta de lavado cutáneo. Se realiza seguimiento médico ocupacional anual enfocado en detección temprana de dermatitis.
Ideas clave
- Las manos son la extremidad más lesionada; cada puesto de trabajo debe tener guantes específicos según riesgos mecánicos, químicos o térmicos.
- Norma UNE-EN 388 clasifica protección mecánica; Norma UNE-EN 6529 evalúa permeabilidad a químicos específicos; ambas deben consultarse para selección correcta.
- Nitrilo es elastómero versátil para múltiples químicos; cuero para protección mecánica; PVC para químicos muy agresivos; cada material tiene aplicación específica.
- El tiempo de protección contra químicos es estimado; debe establecerse reemplazo preventivo cada 30-45 minutos en exposición intensa, o inmediatamente tras visible contaminación.
- Dermatitis ocupacional es prevenible mediante higiene cutánea correcta, cremas hidratantes restauradoras y rotación de tareas que reduce exposición continuada.
- Botas de seguridad con puntera, suela antideslizante y protección contra perforación son obligatorias en almacén; suelas específicas en zonas mojadas.