Fases del proceso de tejeduría de punto por recogida
8.1 Fases del proceso de tejeduría de punto por recogida
La tejeduría de punto por recogida, también conocida como knitting de recogida o weft knitting, es uno de los sistemas más antiguos y ampliamente utilizados en la producción de tejidos de punto. Este proceso se diferencia fundamentalmente del tejido plano en que emplea solo una serie de hilos horizontales (las recogidas) que se entrelazan sobre agujas para formar bucles o mallas. A lo largo del presente apartado, analizaremos las distintas fases que constituyen este proceso de producción, desde la preparación de los materiales hasta la obtención del tejido terminado, proporcionándote una comprensión detallada de cómo se estructura y controla cada etapa.
Fase de preparación de materiales
La primera fase del proceso de tejeduría de punto por recogida comienza con la selección y preparación de los hilos que se van a utilizar. Los hilos deben ser sometidos a inspecciones de calidad exhaustivas para verificar su grosor, resistencia, uniformidad y color. Durante esta etapa, los hilos se rebobinan en canillas o bobinas especiales denominadas conos de tejeduría, que están diseñadas para alimentar las agujas de las máquinas de forma controlada y uniforme. Es fundamental que durante el rebobinado se eliminen posibles nudos, imperfecciones y restos de fibra que puedan causar roturas durante el tejido. Asimismo, los hilos pueden someterse a procesos de engomado o acabado químico leve para mejorar su manejabilidad y resistencia. Esta preparación meticulosa garantiza que el proceso de tejido discurra sin interrupciones.
Fase de tensionado e instalación de hilos
Una vez preparados los materiales, se procede al tensionado e instalación de los hilos en la máquina de tejeduría. En esta fase, cada hilo debe pasar a través de dispositivos de regulación de tensión que mantienen una presión constante sobre el hilo, evitando que se produzcan variaciones en el grosor del tejido resultante. La tensión debe ser cuidadosamente calibrada: si es insuficiente, el tejido resultará flojo y inconsistente; si es excesiva, el hilo puede romperse o deformarse. Los hilos se distribuyen uniformemente sobre las agujas de la máquina, garantizando que cada aguja reciba el hilo de forma simétrica. En máquinas circulares de gran producción, puede haber centenares de hilos alimentando simultáneamente distintos puntos de la máquina.
Fase de formación de mallas y tejido
La fase central del proceso es la formación de las mallas o bucles que constituyen el tejido. Durante esta etapa, las agujas ejecutan movimientos cíclicos coordinados: primero reciben el hilo, después lo presentan a la aguja anterior (buclado), y finalmente el bucle nuevo sale de la aguja mientras entra un nuevo hilo. El patrón de estos movimientos determina la estructura del punto: punto elástico (jersey), punto de canalé, punto de felpa, etc. En máquinas de tejeduría de punto por recogida, este proceso puede producir efectos visuales complejos variando la secuencia de entrada del hilo sobre las agujas, lo que permite crear diseños jacquard y otras texturas decorativas. La velocidad de formación de mallas puede oscilar entre 100 y 500 mallas por minuto, dependiendo de la complejidad del diseño y las características del material.
Fase de regulación del curso y altura de la malla
Mientras se forma el tejido, es esencial mantener un control riguroso de la altura de cada malla y de la densidad vertical del tejido (el número de mallas por unidad de altura). Esto se consigue mediante sistemas de regulación mecánica o electrónica que controlan la posición exacta de las agujas y la cantidad de hilo que se deposita en cada pasada. Los sistemas de control numérico moderno permiten ajustes micro-métricos que garantizan una consistencia absoluta en toda la anchura y largo de la máquina. Una altura incorrecta de las mallas puede ocasionar zonas de tejido demasiado suelto o demasiado tenso, afectando negativamente a las propiedades finales del tejido.
Fase de bobinado y recogida del tejido
Una vez que el tejido se forma sobre las agujas, debe ser recogido y extraído de la máquina de forma ordenada. Este proceso se realiza mediante sistemas de cilindros o rodillos que giran continuamente, permitiendo que el tejido avance en una dirección controlada. Durante esta etapa, el tejido es recibido en bobinas o rollos de diámetro significativo, dependiendo de la capacidad de almacenamiento de la máquina. Es fundamental que el tejido no sufra estiramientos excesivos durante la recogida, ya que esto alteraría las dimensiones finales y las propiedades elásticas de la pieza. En máquinas circulares, el tejido se recoge tubular, mientras que en máquinas de barra o flatbed, se obtiene el tejido en plano.
Fase de inspección y control de calidad
Finalmente, el tejido recogido es sometido a inspecciones visuales y técnicas que verifican la ausencia de defectos tales como puntos faltantes, variaciones de color, nudos visibles o irregularidades en la densidad. Mediante inspectoras automáticas de tejido, se pueden detectar y registrar defectos a escala micrométrica. Los datos obtenidos se utilizan para retroalimentar los parámetros de la máquina, asegurando que subsecuentes producciones mantengan la máxima calidad.
Ideas clave
- La tejeduría de punto por recogida utiliza exclusivamente hilos horizontales que se entrelazan sobre agujas para crear mallas
- La preparación de materiales, incluyendo rebobinado e inspección, es fundamental para evitar defectos durante la producción
- El tensionado uniforme del hilo es crítico para obtener consistencia en el grosor y propiedades del tejido final
- El control preciso de la altura de malla y la densidad vertical se logra mediante sistemas reguladores mecánicos o electrónicos
- La recogida ordenada del tejido y las inspecciones de control de calidad garantizan la conformidad con especificaciones técnicas