Fase de tejido
5.6 Fase de tejido
Después de completar todas las fases de preparación—urdido, encolado, pasado de hilos, situación del plegador y situación de los lizos—el telar está finalmente listo para su función principal: la producción del tejido. La fase de tejido es donde se entrelazan los hilos de urdimbre y trama, creando la estructura textil que luego será procesada, tintada y acabada para convertirse en tela final. Esta fase es el corazón operativo de la tejeduría de calada y requiere supervisión constante para garantizar la continuidad de la producción y la calidad del resultado.
El tejido es un proceso cíclico repetitivo que ocurre a alta velocidad. En un telar de calada típico, pueden completarse entre 100 y 500 pasadas de lanzadera por minuto, dependiendo del ancho del telar, la complejidad del tejido y las características de los hilos utilizados. Cada ciclo comprende el movimiento de los lizos para crear la abertura (shed), la inserción de la trama a través de esa abertura, la compactación de la trama contra la tela tejida anterior, y el despliegue de la urdimbre para el siguiente ciclo.
El ciclo fundamental del tejido
Cada ciclo de tejido comienza con el movimiento de los lizos. En un tejido liso, mientras un lizo sube, el otro baja, creando una abertura clara entre las dos capas de hilos de urdimbre. Esta abertura permite que la lanzadera (que transporta la bobina de trama) pase rápidamente de un extremo del telar al otro, depositando un hilo de trama en su camino.
La lanzadera es accionada por un sistema mecánico o, en telares más modernos, por sistemas de proyectiles o chorros de aire o agua. El tiempo de inserción debe ser muy breve, típicamente menos de 100 milisegundos, para maximizar la velocidad de producción. Una inserción correcta requiere que la lanzadera tenga suficiente velocidad para cruzar toda la anchura del telar sin perder la bobina de trama.
Una vez insertada la trama, la peineta se mueve hacia adelante, compactando la trama contra la tela ya tejida. Esta compactación es crítica; determina la densidad final de la trama en el tejido. Una compactación insuficiente produce un tejido flojo; una excesiva puede romper hilos o crear tensiones que deforman la estructura.
Finalmente, antes del siguiente ciclo, la urdimbre se despliega una distancia equivalente al espesor de un hilo de trama, preparando la posición de la siguiente pasada. Este despliegue debe ser preciso y sincronizado con el ciclo de los lizos para garantizar consistencia en la densidad de la urdimbre.
Parámetros operativos del telar
Durante la fase de tejido, varios parámetros deben ser monitoreados constantemente. La velocidad del telar es fundamental; debe ser consistente para producir un tejido regular. Las velocidades típicas de los telares convencionales oscilan entre 100 y 300 pasadas por minuto, aunque telares especiales pueden operar a velocidades superiores. La velocidad debe elegirse considerando la finura de los hilos, la complejidad del patrón y la experiencia del operario.
La tensión de los hilos de urdimbre durante el tejido debe mantenerse uniforme. Tensiones variables causan defectos como arrugas o enrollamientos en el tejido terminado. Los sistemas de tensión automática, presentes en muchos telares modernos, ajustan constantemente el freno del plegador para mantener una tensión óptima incluso cuando el diámetro del plegador disminuye con el consumo de urdimbre.
La humedad relativa del aire en la sala de tejido es relevante, especialmente para fibras naturales como el algodón o el lino. Una humedad entre 55 y 70 % es óptima para la mayoría de hilos; humedades muy bajas pueden causar fragilidad y rupturas, mientras que humedades muy altas reducen la velocidad de producción debido a cambios en las propiedades elásticas de los hilos.
Control de calidad durante el tejido
El operario debe inspeccionar constantemente el tejido en proceso para detectar defectos precozmente. Los defectos más comunes incluyen saltos de hilos (donde un hilo de urdimbre se pierde en una zona), hilos rotos, variaciones en la densidad, y pistas (líneas verticales donde la trama no fue insertada correctamente). La detección precoz permite detener el telar y corregir el problema antes de que se acumule demasiado tejido defectuoso.
Muchos telares modernos incluyen sistemas de monitoreo automático que detectan hilos rotos mediante sensores de luz, sistemas de control que paran automáticamente el telar si se detecta un problema, y contadores que registran el metraje de tela producida. Sin embargo, la inspección visual del operario sigue siendo esencial, ya que algunos defectos (como ciertos tipos de variación de densidad) requieren análisis humano para detección.
La tensión de los hilos debe verificarse periódicamente mediante instrumentos específicos. Un dinamómetro simple permite medir la resistencia al despliegue del plegador, confirmando que la tensión automática está funcionando correctamente. Si la tensión desciende lentamente, puede indicar que el sistema de frenado necesita ajuste o limpieza.
Gestión de bobinas de trama
Las bobinas de trama, que alimentan la lanzadera o el sistema de inserción, deben cambiarse cuando se vacían. En telares de alta velocidad, esto ocurre cada 20 a 60 minutos, dependiendo del tamaño de la bobina y la velocidad del telar. El cambio debe ser rápido para minimizar el tiempo de parada no programada. Algunos telares incluyen sistemas de devanado automático de bobinas o de cambio automático, pero incluso en estos casos, el operario debe verificar que todo funciona correctamente.
Las bobinas deben ser de calidad consistente. Bobinas con defectos de devanado (torcidas, mal equilibradas, con nudos de hilo) pueden causar problemas significativos. Un perfil incorrecto de la bobina puede generar variaciones en la velocidad de suministro de trama. Un desequilibrio puede causar vibraciones que afectan la calidad.
Duración operativa y gestión de turnos
Un telar funcionando a velocidad y rendimiento óptimos puede producir entre 40 y 80 metros de tela por hora, dependiendo del ancho y la densidad. Considerando paradas para cambio de bobinas, inspecciones, y pequeños ajustes, la producción real típicamente es 70-80 % de la teórica máxima. En operaciones de turno continuo, varios operarios se turnan supervisando el telar, cada uno responsable de monitoreo, cambios de bobinas y detección de problemas.
En un caso real, una fábrica de telas de poliéster mantiene telares funcionando en turnos de 8 horas, 3 turnos diarios. Cada operario supervisa típicamente 4-6 telares simultáneamente, interveniendo según sea necesario. La producción diaria de un telar promedio es de aproximadamente 200-250 metros de tela, dependiendo del tipo de tejido. Los problemas más comunes durante el tejido son rupturas de hilos de urdimbre (4-5 incidentes por turno), que requieren paradas de 5-10 minutos para reparación.
Ideas clave
- La fase de tejido es el proceso cíclico de entrecruzamiento de urdimbre y trama a alta velocidad, típicamente 100-500 pasadas por minuto
- Cada ciclo comprende: movimiento de lizos (creación de abertura), inserción de trama, compactación y despliegue de urdimbre
- Los parámetros críticos son: velocidad consistente, tensión uniforme de urdimbre, humedad ambiental controlada (55-70 %)
- El control de calidad requiere inspección visual constante para detectar defectos como saltos de hilos, roturas o variaciones de densidad
- La gestión de bobinas de trama es operativa fundamental; cambios frecuentes requieren procedimientos rápidos y precisos
- La supervisión adecuada puede lograr eficiencias del 70-80 % de la capacidad máxima teórica del telar