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Tema 5.5

Etiquetado

5.5 Etiquetado

El etiquetado de alimentos que contienen alérgenos es, desde una perspectiva legal y ética, una de las responsabilidades más críticas de un productor de alimentos. Un etiquetado incorrecto o incompleto no solo viola la normativa europea, sino que expone directamente a riesgo de reacción alérgica grave a personas que confían en la información del envase para tomar decisiones seguras sobre qué pueden consumir. Este apartado aborda los principios generales de etiquetado que cada establecimiento de alimentación debe conocer y aplicar, con énfasis en cómo presentar la información de alérgenos de forma clara, visible e inequívoca.

La obligación de etiquetar alérgenos está establecida en el Reglamento (UE) 1169/2011, que especifica catorce categorías de sustancias alergénicas que deben ser declaradas obligatoriamente en la etiqueta o que el consumidor puede solicitar verbalmente en establecimientos que venden alimentos no envasados (como restaurantes y panaderías). Las catorce sustancias son: cereales que contienen gluten, crustáceos, huevos, peces, cacahuetes, frutos secos, semillas de sésamo, soja, leche, moluscos, apio, mostaza, granos de altramuces, y dióxido de azufre/sulfitos. Cualquier alérgeno presente en un alimento envasado debe declararse en la etiqueta, sin excepciones.

Requisitos Básicos de Etiquetado para Alérgenos

Según la normativa, la información sobre alérgenos en productos envasados debe figurar en la etiqueta de forma clara y legible. No se permite esconderla en letra pequeña o en la parte trasera de forma disimulada. Muchas regulaciones nacionales requieren que la información alergénica esté en un apartado claramente diferenciado, frecuentemente después de la lista de ingredientes con un encabezado como "Contiene:" o "Alérgenos:". Este apartado debe usar un tipo de letra que no sea significativamente menor que la lista de ingredientes circundante.

El etiquetado debe indicar explícitamente qué alérgeno está presente. No es suficiente escribir simplemente "puede contener trazas". Si hay gluten en el producto, debe figurar claramente "Contiene gluten". Si el producto contiene leche, debe decir "Contiene leche". Si hay cacahuetes, debe decir específicamente "Contiene cacahuetes". La claridad es fundamental porque un consumidor que es alérgico a apio pero es intolerante a la lactosa, por ejemplo, necesita distinguir exactamente qué está contenido.

Declaración de Alérgenos en la Lista de Ingredientes

Además del apartado específico de alérgenos, estos también deben ser identificados dentro de la lista de ingredientes mediante un formato visual diferenciado. En muchos productos españoles y europeos, verá que el alérgeno se resalta dentro de la lista: por ejemplo, la lista podría decir "harina de trigo, azúcar, huevos (ALÉRGENO), mantequilla, sal". Algunos usan negrita, otros mayúsculas, otros subrayado. El método visual varía, pero el requisito normativo es que el alérgeno sea claramente identificable dentro del ingrediente que lo contiene.

Esto es especialmente importante cuando un alérgeno es un ingrediente principal. Si un producto es un "bizcocho con almendras", la presencia de almendras debe ser visible en dos lugares: en el listado de ingredientes (probablemente con resalte visual) y en el apartado específico de alérgenos.

Tratamiento de Trazas y Contaminación Cruzada

La normativa europea distingue entre alérgenos presentes de forma intencionada y alérgenos presentes por contaminación cruzada accidental. Si un producto no contiene intencionadamente cacahuetes pero se produce en una instalación donde también se manipulan cacahuetes, y existe un riesgo real de que haya trazas accidentales, esto debe comunicarse. Sin embargo, la legislación actual no especifica un formato obligatorio para declarar trazas. Algunos productores escriben "puede contener trazas de cacahuetes", otros "puede contener cacahuetes por contaminación cruzada", y otros incluso "puede contener: cacahuetes, frutos secos".

Este es un área donde los productores deben tomar sus propias decisiones basadas en evaluaciones de riesgo. Si la evaluación de riesgo del APPCC determina que es prácticamente imposible que haya contaminación cruzada porque los procedimientos de limpieza son suficientemente efectivos y las líneas están separadas, entonces no es necesario declarar trazas. Pero si existe un riesgo real, aunque sea bajo, debe declararse, porque la responsabilidad del productor es hacia el consumidor alérgico.

Idioma e Información Comprensible

En España, toda la información de etiquetado, incluyendo alérgenos, debe estar en español. Si el producto es comercializado también en otros países europeos, puede incluir información multilingüe, pero el español es obligatorio para el mercado español. La información debe ser redactada de forma que sea comprensible para el consumidor medio. Usar términos técnicos muy especializados sin explicación puede ser confuso. Por ejemplo, algunas empresas escriben "altramuces" sin aclarar que es un legumbre. Dependiendo del público objetivo, puede ser apropiado añadir una pequeña aclaración si el término es poco conocido.

Cambios en Fórmula y Revalidación de Etiqueta

Cuando una empresa cambia la fórmula de un producto, por ejemplo sustituye un ingrediente por otro o cambia de proveedor de un ingrediente clave, debe revalidar toda la información del etiquetado incluyendo alérgenos. Esto significa solicitar nuevas fichas técnicas al proveedor nuevo, confirmar que no hay alérgenos adicionales, y actualizar la etiqueta si es necesario. Algunos productores cometen el error de asumir que porque el antiguo proveedor no contenía un cierto alérgeno, el nuevo tampoco lo hará. Esto puede resultar en un etiquetado incorrecto.

Variabilidad de Composición y Lotes

En algunos productos, especialmente en industrias artesanales o en pequeña producción, puede haber ligera variabilidad en la composición de lote a lote. Por ejemplo, un fabricante de granola casera puede variar levemente la proporción de frutos secos según disponibilidad. Si esta variabilidad afecta la presencia de alérgenos —si en algunos lotes hay almendras y en otros no— entonces esto debe reflejarse de alguna manera en el etiquetado. Algunas empresas usan frases como "puede contener almendras según lotes" o requieren verificación lote por lote. Esto requiere un sistema robusto de trazabilidad.

Verificación y Auditoría de Etiquetado

Muchas empresas pequeñas no tienen un proceso formal de revisión de etiquetado antes de imprimir. Esto ha resultado en errores graves: etiquetas que olvidan mencionar alérgenos importantes, o que los mencionan pero de forma ambigua. Una buena práctica es que antes de imprimir cualquier etiqueta nueva o revisada, sea revisada por al menos dos personas: una de producción (que confirma que la información es precisa) y una de gestión de calidad (que verifica cumplimiento normativo). Además, debe mantenerse un archivo de todas las versiones de etiqueta de cada producto para auditoría posterior.

Ideas clave

  • El etiquetado de alérgenos es obligatorio según el Reglamento (UE) 1169/2011 para las catorce sustancias alergénicas prioritarias; debe ser claro, visible y en idioma español.
  • Los alérgenos deben aparecer tanto en un apartado específico como resaltados dentro de la lista de ingredientes para máxima visibilidad.
  • La declaración de trazas debe basarse en evaluación de riesgo del APPCC; si existe riesgo real de contaminación cruzada, debe comunicarse al consumidor.
  • Cualquier cambio de fórmula o proveedor requiere revalidación del etiquetado con fichas técnicas nuevas para confirmar que no hay alérgenos adicionales.
  • El etiquetado debe ser revisado y aprobado por múltiples personas antes de imprenta; debe mantenerse archivo histórico de todas las versiones.
  • La información debe ser redactada en lenguaje comprensible para el consumidor medio; términos muy especializados deben aclararse cuando sea apropiado.
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