Actitud a seguir ante heridas y hemorragias
25.6 Actitud a seguir ante heridas y hemorragias
Las heridas y hemorragias son emergencias muy comunes en el sector de la alimentación. Desde cortes superficiales al manipular cuchillos hasta traumatismos más graves causados por maquinaria, estas lesiones pueden variar enormemente en gravedad. La respuesta correcta a una herida o hemorragia puede prevenir complicaciones como la infección, el shock por pérdida de sangre o la discapacidad permanente. El objetivo del primer auxiliador ante una hemorragia es detener el sangrado, prevenir la infección y mantener a la víctima consciente y tranquila hasta que llegue la asistencia médica profesional.
Una hemorragia puede ser externa, donde la sangre es visible y fluye hacia fuera del cuerpo, o interna, donde el sangrado ocurre dentro del cuerpo sin ser visible externamente. Las hemorragias externas son más fáciles de reconocer y tratar inmediatamente. Las hemorragias internas son más insidiosas y requieren vigilancia cuidadosa de signos como palidez, debilidad, sed intensa o confusión, que pueden indicar que la víctima está perdiendo sangre de forma oculta.
Clasificación de heridas y hemorragias
Las heridas externas se clasifican en varias categorías. Las heridas punzantes son producidas por objetos afilados como cuchillos o pinchos; generalmente sangran abundantemente pero el orificio de entrada es pequeño, lo que puede causar que el sangrado sea inicial pero después cese. Las heridas lacerantes, producidas por bordes irregulares de un objeto contundente, tienden a sangrar menos que las punzantes pero pueden dañar más tejido. Las heridas por abrasión resultan del rozamiento contra una superficie áspera; son dolorosas pero el sangrado suele ser leve. Las heridas incisas tienen bordes regulares y sangran más que otras.
Las hemorragias externas se clasifican en tres categorías según su gravedad. Una hemorragia capilar produce un sangrado lento y generalizado, como de un raspón; la sangre fluye de muchos pequeños vasos. Una hemorragia venosa produce un sangrado más rápido y constante, típicamente de color rojo oscuro, de venas que han sido cortadas. Una hemorragia arterial es la más grave; la sangre brota a chorro, generalmente de color rojo brillante, y puede causar shock y muerte en minutos si no se controla.
Técnicas de control de hemorragia
Para detener una hemorragia externa, el primer paso es aplicar presión directa con una gasa estéril o un paño limpio sobre la herida. Presionamos firmemente, sin levantar el paño para verificar si el sangrado se ha detenido, ya que levantar el paño interrumpe la formación de coágulos. Si la sangre traspasa el paño, colocamos otro encima sin retirar el primero. Continuamos aplicando presión durante 10-15 minutos, que es el tiempo que típicamente tarda el cuerpo en formar un coágulo suficiente.
Si la hemorragia está en una extremidad, podemos elevar el brazo o la pierna por encima del nivel del corazón para usar la gravedad a nuestro favor, reduciendo el flujo de sangre hacia la herida. Si la hemorragia sigue siendo grave, especialmente en una hemorragia arterial, podemos aplicar presión en el punto de pulso proximal a la herida, es decir, el lugar donde la arteria que alimenta la herida pasa cerca de la piel. Por ejemplo, para una hemorragia en el antebrazo, presionamos la arteria braquial en la parte superior del brazo.
Si nada de esto detiene una hemorragia arterial severa, el torniquete es el último recurso. Un torniquete es una banda apretada alrededor de la extremidad por encima de la herida que comprime completamente todos los vasos sanguíneos. Se debe aplicar solo si la víctima corre riesgo de muerte por exanguinación (pérdida completa de sangre), porque un torniquete puede causar daño tisular si se deja puesto demasiado tiempo. Cuando se aplica un torniquete, se debe anotar la hora con un rotulador en la piel de la víctima para que los médicos sepan cuánto tiempo ha estado el tourniquete aplicado.
Tratamiento de heridas y prevención de infecciones
Una vez que hemos controlado la hemorragia, limpiamos la herida si es seguro hacerlo. Usamos agua corriente limpia para irrigar suavemente la herida, eliminando cualquier suciedad o partícula. Si la herida es profunda o contaminada, preferimos no limpiarla en el lugar de trabajo y dejar que lo hagan los profesionales médicos. Una vez limpia, cubrimos la herida con una gasa estéril y la mantenemos seca. En el sector de la alimentación, donde la higiene es crítica, cualquier herida debe ser cubierta con un vendaje impermeable si el trabajador va a continuar manipulando alimentos, o la persona debe ser separada de esas tareas hasta que la herida haya cicatrizado.
Para heridas más profundas o con bordes muy separados, pueden ser necesarios puntos de sutura. Estos deben ser administrados por un profesional médico. La regla general es que una herida que requeriría más de tres puntos de sutura debe ser evaluada por un médico. También cualquier herida que fue causada por un objeto sucio, oxidado o que ha perforado la piel de forma profunda requiere atención médica y posiblemente una inyección antitetánica.
Manejo del shock hemorrágico
Si una persona ha perdido una cantidad significativa de sangre, puede entrar en estado de shock. Los signos de shock incluyen palidez, sudoración fría, respiración rápida y superficial, pulso rápido y débil, confusión o ansiedad, y finalmente pérdida de consciencia. Para tratar el shock, mantenemos a la víctima acostada con las piernas elevadas a unos 30 centímetros, permitiendo que la gravedad ayude a mantener el flujo de sangre hacia los órganos vitales. La mantenemos abrigada con una manta. Continuamos monitorizando su nivel de consciencia y respiración.
Caso práctico: Corte profundo en la cocina
Una cocinera está troceando verduras cuando el cuchillo se resbala y se corta profundamente entre el pulgar y el índice. Hay sangre abundante. Un compañero inmediatamente presiona la herida con una gasa limpia del botiquín. Aplica presión continua durante 15 minutos sin levantar el paño. Mientras, otro compañero llama a la enfermería de la empresa. La enfermera llega, evalúa la herida y determina que necesita puntos de sutura. La cocinera es llevada al hospital más cercano, donde recibe 6 puntos. Sin la presión inmediata y correcta, la hemorragia habría sido más grave, potencialmente causando una pérdida de sangre que requeriría transfusión.
Ideas clave
- Las hemorragias externas se clasifican en capilar, venosa y arterial, siendo la arterial la más grave
- La presión directa y sostenida es el primer método para detener cualquier hemorragia externa
- La elevación de la extremidad y la presión en puntos de pulso son técnicas complementarias efectivas
- Un torniquete es el último recurso para hemorragias arteriales que no responden a otros métodos
- Después de controlar el sangrado, es importante limpiar, desinfectar y cubrir la herida para prevenir infecciones
- Los signos de shock hemorrágico (palidez, sudoración, respiración rápida) requieren elevar las piernas y mantener al paciente abrigado