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Tema 25.7

Fracturas

25.7 Fracturas

Una fractura es la ruptura parcial o completa de un hueso. En el sector de la alimentación, las fracturas pueden resultar de caídas desde alturas, aplastamiento por maquinaria pesada, impactos contra estructuras fijas o tropiezos en pisos mojados o desordenados. El objetivo de los primeros auxilios ante una fractura no es reducirla (ajustar los fragmentos de hueso a su posición correcta), tarea que corresponde únicamente a profesionales médicos, sino inmovilizar la zona afectada para evitar que el movimiento cause más daño a los tejidos blandos, a los vasos sanguíneos y a los nervios cercanos. Una fractura mal manejada durante el transporte puede convertirse en una lesión mucho más grave, incluso en una que amenace la vida.

Las fracturas se clasifican de varias formas. Una fractura cerrada es aquella donde el hueso está roto pero la piel permanece intacta. Una fractura abierta o expuesta es aquella donde el hueso roto ha penetrado la piel, causando una herida abierta con alto riesgo de infección. Esto último es una emergencia mucho más grave. Las fracturas también se clasifican por su localización: de miembros (brazos y piernas), de costillas, de pelvis, de columna. Cada una requiere consideraciones especiales.

Signos y síntomas de fractura

Los signos de una fractura incluyen dolor severo y persistente en el área afectada, inflamación que puede desarrollarse rápidamente, deformidad visible (el miembro se ve en una posición anómala), incapacidad para mover la zona o mucho dolor al intentar hacerlo, enrojecimiento o hematomas (moretones), frialdad o palidez de la zona, y entumecimiento u hormigueo que puede indicar compresión de un nervio.

No todas las fracturas son evidentes. Algunos huesos pequeños pueden estar fracturados sin una deformidad obvia. Si hay duda, siempre es mejor tratar la lesión como una fractura potencial. Es preferible inmobilizar innecesariamente a alguien que no tiene fractura que movilizar a alguien que sí la tiene, causando daño adicional.

Técnicas de inmovilización

El objetivo de inmovilizar es prevenir cualquier movimiento del área fracturada. Esto se logra usando vendajes, compresas frías, y entiblados (férulas). Un entiblado es un dispositivo rígido o semirrígido que se coloca alrededor de la extremidad fracturada para mantenerla inmóvil. Los entiblados pueden ser improvisados en el lugar de trabajo usando materiales disponibles, como una revista doblada, cartón o incluso una almohada, o pueden ser comerciales, especialmente diseñados para este propósito.

Para una fractura de brazo o antebrazo, colocamos el brazo contra el cuerpo, lo envolvemos cuidadosamente con una banda y lo sostenemos con un cabestrillo improvisado usando un pañuelo o una banda de tela. Para una fractura de pierna, evitamos que la víctima ponga peso sobre ella e idealmente no la movemos. Si es necesario trasladar a la víctima, la pierna debe mantenerse lo más inmóvil posible, preferiblemente usando un entiblado improvisado que se extienda desde las nalgas hasta más allá del pie.

En el caso de fracturas de pelvis o columna, la inmovilización es crítica porque cualquier movimiento brusco puede causar parálisis o daño a órganos internos. Instruimos a la víctima para que no se mueva. Si debe ser trasladada, se hace de forma extremadamente cuidadosa, manteniendo la columna recta y usando múltiples rescatadores para distribuir el peso uniformemente.

Tratamiento de fracturas abiertas

Si el hueso ha perforado la piel, primero controlamos el sangrado con presión directa y una gasa estéril, teniendo cuidado de no presionar el hueso directamente si es visible. Colocamos una gasa estéril sobre la herida abierta, sin intentar empujar el hueso de vuelta dentro. Aplicamos un vendaje presión alrededor de la herida pero sin comprimir demasiado, que podría detener la circulación. Inmediatamente llamamos a emergencias, porque una fractura abierta requiere tratamiento quirúrgico para limpiar el hueso y la herida, prevenir infección y alinear correctamente los fragmentos.

Uso de frío y elevación

La aplicación de frío en los primeros 15-20 minutos después de una fractura ayuda a reducir la inflamación. Usamos una bolsa de hielo envuelta en un paño, nunca directamente sobre la piel, que podría causar quemadura por frío. Si la extremidad está elevada por encima del nivel del corazón, también ayuda a reducir la hinchazón. Sin embargo, la elevación no debe comprometer la inmovilización; la prioridad es mantener la fractura inmóvil.

Monitorización después de la inmovilización

Después de inmovilizar una fractura, continuamos monitorizando la circulación en la extremidad afectada. Buscamos el pulso más allá de la fractura, comprobamos la sensación tocando la piel y observamos el color. Si observamos que la extremidad se vuelve pálida, fría, o si la víctima reporta hormigueo o entumecimiento significativo, puede ser que el vendaje esté demasiado apretado, comprimiendo los vasos sanguíneos o nervios. En ese caso, aflojamos cuidadosamente el vendaje.

Caso práctico: Fractura de tobillo en la fábrica

Un operario tropieza sobre una bandeja que estaba en el piso de la zona de almacén y se cae. Se queja de dolor severo en el tobillo. Al inspeccionar, vemos que el tobillo está hinchado y en una posición anómala. Sospechamos una fractura. No intentamos mover el tobillo o hacer que la víctima intente caminar. En su lugar, elevamos la pierna usando almohadas, aplicamos una bolsa de hielo envuelta en un paño alrededor del tobillo durante 15 minutos y llamamos a la enfermería. La enfermera evalúa y decide que la víctima debe ser llevada al hospital para radiografía. El tobillo resulta estar fracturado; de haber intentado caminar sobre él, la fractura se habría desplazado, requiriendo posiblemente cirugía en lugar de solo un yeso.

Ideas clave

  • Una fractura es la ruptura de un hueso; los primeros auxilios se centran en inmovilizar, no en reducir
  • Las fracturas cerradas tienen la piel intacta; las abiertas penetran la piel y requieren cuidado especial
  • Los signos de fractura incluyen dolor severo, inflamación, deformidad e incapacidad de movimiento
  • La inmovilización se logra usando vendajes, entiblados y cabestrillos improvisados o comerciales
  • Las fracturas abiertas requieren control de sangrado sin presionar el hueso, y atención médica inmediata
  • Aplicar frío y elevar la extremidad ayudan a reducir inflamación, pero la inmovilización es siempre la prioridad
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