Evaluación primaria de un accidentado
25.3 Evaluación primaria de un accidentado
La evaluación primaria es el conjunto de acciones que realiza el rescatador en los primeros momentos tras encontrarse con una víctima. Se trata de un procedimiento sistematizado y ordenado cuyo objetivo es identificar rápidamente cualquier amenaza inmediata para la vida que requiera intervención urgente. En el contexto del sector de la alimentación, donde los accidentes pueden incluir desde traumatismos por caídas hasta quemaduras por contacto con superficies calientes, dominar esta evaluación es fundamental para cualquier trabajador que tenga responsabilidades de seguridad o simplemente esté presente en caso de emergencia.
La evaluación primaria se realiza de forma rápida, generalmente en menos de un minuto, y tiene como propósito detectar problemas que amenacen la vida: la falta de respuesta, la obstrucción de las vías aéreas, la ausencia de respiración o circulación. Solo después de garantizar que la víctima está consciente, respira y tiene pulso, podemos pasar a una evaluación secundaria más detallada. Este enfoque basado en la priorización es esencial porque los primeros minutos tras un accidente son críticos para la supervivencia.
Etapas de la evaluación primaria
El procedimiento conocido como ABC de la reanimación (o ABCs, en inglés) proporciona un marco claro y fácil de recordar para realizar la evaluación primaria. La letra A representa las vías aéreas, la B la respiración y la C la circulación. Sin embargo, antes de aplicar este acrónimo, debemos realizar una evaluación inicial del nivel de consciencia.
Comenzamos aproximándonos a la víctima de forma segura, asegurándonos de que el entorno no presenta peligros inmediatos para nosotros. Una vez cerca, valoramos la respuesta golpeando suavemente los hombros de la persona y preguntando en voz alta: "¿Estás bien?" o "¿Me oyes?". Si la víctima responde con coherencia, es que está consciente y respirando. Si no responde, asumimos que está inconsciente y continuamos con el protocolo.
La evaluación de las vías aéreas (A) implica observar si hay objetos que obstruyan la boca o la garganta, como comida, sangre, vómito o dentaduras postizas. En el sector de la alimentación, es frecuente encontrar casos donde la víctima está atragantada por un trozo de alimento. Si detectamos obstrucción, intentamos extraer el objeto con cuidado. Si no podemos hacerlo manualmente, procedemos con las maniobras de desobstrucción que estudiaremos en apartados posteriores.
La evaluación de la respiración (B) consiste en observar, escuchar y sentir si la víctima respira. Nos colocamos cerca de la cara del accidentado durante no más de 10 segundos, observando si el pecho se eleva y desciende, escuchando si hay sonidos respiratorios y sintiendo el aire que sale de la nariz o la boca. Si respirar, pasamos a C. Si no respira, debemos iniciar la reanimación cardiopulmonar de inmediato.
La evaluación de la circulación (C) implica comprobar si hay pulso. Los profesionales de primeros auxilios pueden palpar la arteria carótida en el cuello, presionando suavemente con dos dedos durante entre 5 y 10 segundos. En contextos de primeros auxilios de nivel básico, algunos protocolos recomiendan no basarse únicamente en la palpación del pulso, porque pueden cometer errores los rescatadores inexpertos. En su lugar, buscar signos de vida como la respuesta a estímulos, la respiración normal o la toser.
Evaluación de la posición y protección de la columna
Una parte importante de la evaluación primaria es valorar la posición del accidentado y determinar si existe riesgo de lesión en la columna vertebral. Si la víctima está consciente y responde, pero no se sabe cómo ocurrió el accidente, debemos asumir que puede haber una lesión de espalda. En estos casos, evitamos mover a la víctima innecesariamente y, si es imprescindible cambiar su posición para facilitar la respiración o evitar un daño mayor, realizamos movimientos controlados y minimales.
Si la víctima está inconsciente pero respira, la posición lateral de seguridad es ideal. Esta posición consiste en colocar a la víctima de lado, con la cabeza inclinada hacia atrás para mantener las vías aéreas abiertas, permitiendo que cualquier fluido drene de la boca y evitando que la lengua obstruya la garganta.
Signos de vida y su significado
Durante la evaluación primaria, también observamos otros signos que nos ayudan a comprender el estado de la víctima. El color de la piel, la temperatura, la presencia de hemorragias visibles y el nivel de humedad de la piel nos dan información sobre el estado circulatorio y la gravedad de la situación. Una persona con la piel pálida, fría y húmeda probablemente esté en shock, una situación de emergencia que requiere intervención urgente.
Caso práctico en el sector alimentario
Imaginemos una situación en una cocina profesional de una fábrica de alimentos. Un cocinero sufre una caída desde una escalera mientras recogía ingredientes de una estantería alta. Varios compañeros lo rodean, asustados. Como responsable de seguridad presente en la escena, debo actuar rápidamente. Primero, me aseguro de que el área es segura y que no hay peligro de otro accidente. A continuación, me acerco a la víctima y evaluó su respuesta tocando su hombro y hablando en voz alta. Si no responde, observo rápidamente si hay objetos en su boca, si el pecho se mueve y si puedo palpar pulso. Dependiendo de mis hallazgos, decido si es necesario iniciar reanimación, llamar a emergencias o continuar monitorizando mientras espero ayuda profesional.
Ideas clave
- La evaluación primaria se realiza en menos de un minuto y prioriza las amenazas inmediatas para la vida
- El protocolo ABC (vías aéreas, respiración, circulación) es el sistema estándar para valorar la vitalidad
- Antes de aplicar ABC, valoramos la consciencia preguntando en voz alta y tocando al accidentado
- La posición lateral de seguridad es esencial si la víctima está inconsciente pero respira
- Observar signos como el color de la piel, temperatura y humedad nos ayuda a detectar shock o hemorragia interna
- Nunca debemos mover innecesariamente a la víctima, especialmente si sospechamos lesión de columna