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Tema 25.11

Lesiones oculares

25.11 Lesiones oculares

Las lesiones oculares constituyen una emergencia médica frecuente en entornos de trabajo, particularmente en el sector alimentario donde los trabajadores se enfrentan a riesgos específicos derivados de la manipulación de productos químicos de limpieza, ingredientes ácidos, aceites calientes y agentes irritantes. En el contexto de la prevención de alérgenos y manipulación alimentaria, la protección ocular es fundamental tanto para evitar daños inmediatos como para prevenir reacciones alérgicas severas causadas por el contacto directo del ojo con alérgenos. La gravedad de una lesión ocular puede variar desde irritaciones leves hasta pérdida permanente de visión, por lo que el conocimiento de los primeros auxilios y la actuación rápida y correcta son determinantes en el pronóstico final.

Como primer respondiente en una situación de emergencia ocular, tu objetivo es estabilizar la lesión, aliviar el dolor, prevenir complicaciones secundarias y trasladar rápidamente al accidentado a un centro sanitario especializado. La mayoría de lesiones oculares requieren evaluación oftalmológica urgente, incluso si en un primer momento parecen leves.

Clasificación de lesiones oculares y su reconocimiento

Las lesiones oculares en el sector alimentario se clasifican principalmente en tres categorías según su mecanismo de producción. Las lesiones por sustancias químicas incluyen la proyección de ácidos fuertes (ácido ascórbico, ácido acético concentrado), álcalis (sosa cáustica, amoníaco) y productos de limpieza industrial. Estos productos causan lesiones instantáneas con dolor intenso, enrojecimiento y potencial pérdida de visión irreversible. Las lesiones por cuerpos extraños engloban fragmentos de cáscaras, espinas de pescado, polvo, pequeños cristales o partículas de alimentos que se incrustan en la córnea, conjuntiva o espacio subpalpebral. Finalmente, las lesiones traumáticas incluyen impactos directos por golpes, aplastamientos o proyecciones de objetos contundentes que provocan equimosis periorbitaria, hemorragia subconjuntival o, en casos graves, rotura del globo ocular.

El reconocimiento de la gravedad requiere observación cuidadosa. En lesiones leves observarás enrojecimiento, sensación de arenilla o cuerpo extraño visible, y visión normal o ligeramente borrosa. En lesiones graves aparecen dolor severo, imposibilidad de abrir el ojo, visión muy borrosa o pérdida de visión, deformidad visible del ojo, hemorragia subconjuntival o humor acuoso transparente que sale del ojo, indicativo de rotura.

Protocolos de actuación inmediata ante lesiones químicas

Las lesiones químicas exigen actuación instantánea. El tiempo es crítico: cada segundo sin lavado aumenta el riesgo de daño permanente. El protocolo es el siguiente: mantén al accidentado en posición sentada o acostada, con la cabeza ligeramente inclinada hacia el lado del ojo afectado. Abre cuidadosamente el párpado superior e inferior utilizando tus dedos, con movimientos suaves para evitar mayor daño. Procede inmediatamente a lavar abundantemente el ojo con agua limpia a temperatura corporal durante un mínimo de 15-20 minutos. En el sector alimentario es recomendable usar soluciones de suero fisiológico si están disponibles, aunque el agua corriente es aceptable si el suero no está al alcance. Durante el lavado, pide al accidentado que parpadee repetidamente para ayudar a la eliminación del agente químico.

Si se trata de álcalis u ácidos fuertes, el lavado debe prolongarse 30 minutos o más, ya que estas sustancias penetran profundamente en el tejido ocular. Tras el lavado, coloca una gasa estéril humedecida sobre el ojo afectado como apósito temporal y procede al traslado inmediato a urgencias oftalmológicas. Nunca frotes el ojo ni apliques ninguna sustancia neutralizante, ya que la reacción exotérmica puede intensificar el daño.

Manejo de cuerpos extraños y traumatismos oculares

Cuando el accidentado refiere la sensación de cuerpo extraño visible en la conjuntiva o en la córnea anterior, puedes intentar la extracción cuidadosa. Posiciona al paciente con buena iluminación, solicita que abra el ojo completamente y localiza el objeto. Si está en la conjuntiva blanca, humedece una gasa estéril y realiza una extracción suave con movimientos lentos. Si el cuerpo extraño está en la córnea o no puedes extraerlo fácilmente, detén el intento y cubre el ojo con gasa estéril: requiere valoración oftalmológica para evitar cicatrices corneales.

En traumatismos con golpe directo o sospecha de rotura del globo ocular, la intervención se limita a inmovilización. Coloca un protector rígido (como un capuchón de plástico o cartón moldeado) sobre el ojo sin ejercer presión, e inmoviliza la cabeza del paciente. Prohíbe movimientos bruscos y traslado rápido a urgencias. Nunca intentes lavar ojos con traumatismo grave ni apliques presión, ya que podrías expulsar el contenido intraocular.

Alivio sintomático y prevención de complicaciones

Mientras esperas asistencia especializada, administra analgésicos sistémicos por vía oral si el protocolo de tu centro lo permite (paracetamol o ibuprofeno). El uso de colirios anestésicos debe restringirse a ambiente sanitario bajo supervisión, ya que el abuso de estos productos puede enmascarar daño corneal grave. Protege el ojo de la luz y de estimulación mecánica evitando que el paciente se toque o frote la zona.

En caso de que se sospeche alergia ocular grave por contacto directo con alérgenos (frutos secos molidos, proteínas de mariscos), además del lavado, puede administrarse un antihistamínico oral para reducir edema. Sin embargo, el traslado a urgencias sigue siendo imprescindible para descartar erosión corneal asociada.

Documentación y comunicación con servicios médicos

Registra los detalles de la lesión: naturaleza de la sustancia involucrada (si es química, especifica qué producto), hora exacta del accidente, duración del lavado realizado y síntomas presentes. Esta información es esencial para que el oftalmólogo calibre el tratamiento. Comunica al paciente que acuda a urgencias oftalmológicas, no solo a urgencias generales, ya que las lesiones oculares requieren especialista. Si es posible, acompaña la sustancia causante para que el médico pueda consultar la ficha de seguridad.

Ideas clave

  • Las lesiones oculares por químicos requieren lavado abundante inmediato con agua durante 15-30 minutos, sin esperar a valoración previa.
  • Diferencia entre lesiones simples (irritación, conjuntivitis) que requieren valoración rutinaria, y lesiones graves (traumatismo, química fuerte, rotura) que demandan traslado urgente.
  • Nunca frotes un ojo lesionado, no apliques medicamentos no prescritos, y no intentes neutralizar químicos con otras sustancias.
  • Los cuerpos extraños visibles en conjuntiva pueden extraerse con gasa estéril húmeda si no se incrustan; cualquier partícula en córnea requiere oftalmología.
  • La protección ocular personal (gafas de seguridad, pantalla facial) es la medida preventiva más efectiva en manipulación alimentaria y de productos químicos.
  • Comunica siempre al médico la naturaleza de la sustancia, el tiempo transcurrido desde el accidente y el tratamiento de primeros auxilios realizado.
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