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Tema 9.1

Las canalizaciones y zanjas

9.1 Las canalizaciones y zanjas

El montaje de redes eléctricas de alumbrado exterior requiere una cuidadosa preparación del terreno antes de la instalación de los equipos y conductores. Las canalizaciones y zanjas constituyen la infraestructura fundamental que protege los cables y conduce el tendido desde los puntos de distribución hasta los puntos de iluminación. Esta fase de obra civil es crítica en la planificación del proyecto, afectando tanto a los costes como a la durabilidad y seguridad de la instalación. Un diseño inadecuado de canalizaciones puede comprometer toda la red y generar problemas de mantenimiento futuro, cortes de suministro o riesgos de electrocución.

Tipos de canalizaciones y su aplicación

Las canalizaciones pueden ser aéreas o subterráneas, cada una con características específicas según el contexto geográfico y las normativas locales. En alumbrado exterior se utilizan principalmente canalizaciones subterráneas en zonas urbanas y pasos de tránsito, donde la protección mecánica es fundamental. Las canalizaciones aéreas son comunes en distribuciones a través de apoyos o estructuras existentes.

Para las canalizaciones subterráneas se emplean tubos de PVC de diferentes diámetros, típicamente desde 32 mm hasta 160 mm según la cantidad de conductores. El tubo debe cumplir la norma UNE EN 61386 y disponerse en una zanja con una profundidad mínima de 60 cm en zonas sin tránsito de vehículos y de 90 cm en vías públicas, para evitar daños por impacto. Los tubos flexibles se utilizan para giros y para facilitar el tendido de cables, mientras que los tubos rígidos proporcionan mayor protección en zonas con riesgo de compresión.

Dimensionamiento y trazado de zanjas

El trazado de la zanja debe planificarse minimizando cambios de dirección bruscos para facilitar el tendido de cables. Se recomienda que los giros no superen 90 grados y, cuando sea necesario, se diseñen cajas de paso en las esquinas para permitir el acceso a los conductores. La anchura de la zanja depende del número de tubos a instalar; para tres tubos de 110 mm se requiere aproximadamente 0,5 m de anchura.

La profundidad mínima de 60 cm en zonas peatonales se incrementa a 90 cm bajo vías de circulación. En terrenos de difícil excavación o en presencia de servicios existentes (agua, gas, saneamiento), puede ser necesario enterrar los tubos a mayor profundidad o utilizar protecciones adicionales como canales de hormigón reforzado. La zanja debe incluir una capa de arena fina de al menos 5 cm bajo los tubos, que actúa como amortiguador y facilita la colocación uniforme.

Protección y señalización de canalizaciones

Una vez colocados los tubos de PVC en la zanja, se coloca una nueva capa de arena de 5 cm de altura. A continuación, se añade una banda de advertencia de PVC roja y blanca, obligatoria según el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, a una profundidad de al menos 10 cm sobre los tubos. Esta cinta de advertencia permite identificar inmediatamente la presencia de cables eléctricos durante excavaciones futuras, previniendo accidentes graves.

Por encima de la banda de advertencia se dispone arena o gravilla hasta completar 30 cm adicionales, y finalmente se procede al relleno del suelo excavado o material de aportación compactado en capas de 20 cm. En zonas de fuerte circulación, se pueden instalar placas de señalización adicionales o postes de balizamiento cada 50 m aproximadamente para reforzar la identificación de la canalización.

Caso práctico: Instalación en zona urbana con servicios existentes

Considérese un proyecto de alumbrado en una avenida de 400 metros con anchura de zanja variable. El proyecto detecta mediante georradar la presencia de tuberías de agua potable a 75 cm de profundidad y tuberías de saneamiento a 85 cm. Se proyecta una zanja de 100 cm de profundidad, colocando los tubos de PVC de 110 mm a esa cota, asegurando una separación de al menos 30 cm respecto a los servicios existentes. Se utilizan cuatro tubos para distribuir los circuitos de iluminación y se protegen con banda de advertencia a 90 cm de profundidad. El relleno se completa con suelo procedente de excavación compactado, y se coloca señalización cada 60 m. El gestor de obra coordina con los servicios municipales la localización precisa de servicios y obtiene autorización escrita antes de iniciar la excavación.

Ideas clave

  • Las canalizaciones subterráneas requieren profundidad mínima de 60 cm en zonas peatonales y 90 cm bajo vías de tránsito
  • Los tubos de PVC deben cumplir UNE EN 61386 y disponerse sobre lecho de arena de 5 cm
  • La banda de advertencia roja y blanca es obligatoria y debe colocarse a 10 cm sobre los tubos
  • El trazado debe planificarse para minimizar giros bruscos y se requieren cajas de paso en cambios de dirección
  • La localización previa de servicios existentes mediante georradar es esencial para evitar conflictos
  • La compactación del relleno en capas de 20 cm previene hundimientos y asientos posteriores
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