Progreso del curso: 0%
Tema 1.8

Elementos de protección

1.8 Elementos de protección

Los elementos de protección en redes de baja tensión son dispositivos que interrumpen el suministro eléctrico ante condiciones anómalas (sobrecarga, cortocircuito, fuga a tierra) que podrían comprometer la seguridad de las instalaciones y personas. Funcionan como guardianes automáticos del sistema, detectando anomalías en microsegundos y desconectando circuitos defectuosos antes de que causen incendios, explosiones, o electrocuciones. La selección, dimensionamiento e instalación correcta de elementos de protección es uno de los aspectos más críticos de la planificación y mantenimiento de redes, regulada exhaustivamente por el REBT (Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión) español y normas IEC 60898, IEC 60947 internacionales.

Tipos de protecciones: fusibles e interruptores automáticos

Las protecciones contra sobrecarga y cortocircuito pueden ser de dos tipos principales: fusibles e interruptores automáticos termomagnéticos. Los fusibles son elementos consumibles: un hilo o lámina de material de bajo punto de fusión (aleación plata-cobre, o estaño-plomo) que funde cuando la corriente supera su valor nominal, interrumpiendo el circuito. Son de bajo costo (1-3 euros), ocupan poco espacio, pero requieren reemplazo após cada operación. Los interruptores automáticos contienen relé térmico (detecta sobrecarga por elongación de lámina bimetal) y relé electromagnético (detecta cortocircuito por campo magnético), disparando mecanismo de apertura automáticamente. Cuestan 15-50 euros pero son reutilizables indefinidamente (cientos de ciclos de disparo).

En distribución moderna de España, los interruptores automáticos han desplazado casi completamente a fusibles en circuitos principales, aunque en algunas instalaciones antiguas subsisten fusibles. En circuitos secundarios de baja carga, los fusibles siguen siendo económicos y eficaces. Para seleccionar entre ambos, se considera: (1) frecuencia esperada de fallos (si es común, interruptores ahorran reemplazos); (2) coste total de ciclo de vida (interruptor amortiza su coste en 5-10 años de uso con fallos ocasionales); (3) disponibilidad de personal para reemplazo rápido (en subestaciones desatendidas, interruptores son obligatorios).

Fusibles: tipos y características de operación

En instalaciones de baja tensión españolas, los fusibles más comunes son tipo cartucho NH (National Híbrido), normalizados en norma DIN 43625. Consisten en cartucho cerámica relleno de arena de cuarzo, con contacto de cobre en cada extremo y elemento fusible central. La arena proporciona capacidad de apagado de arco eléctrico (cuando el hilo funde, se genera arco que la arena extingue rápidamente). Los cartuchos NH se insertan en base portafusible metálica de acero galvanizado, permitiendo cambio de fusible sin interrumpción de circuito exterior (seguridad operativa).

Las características técnicas clave de fusible son: (1) Corriente nominal (10, 16, 20, 25, 32, 40, 50, 63, 80, 100, 125, 160, 200 A según DIN); (2) Capacidad de ruptura (corriente máxima que puede interrumpir sin peligro: típicamente 50 kA para baja tensión); (3) Característica tiempo-corriente: los fusibles ultrarrápidos (gL) disparan en <0,01 s ante corriente 2× nominal, medio (gG) disparan en 0,01-10 s según corriente (usados en protección general), rápido (aM) disparan lentamente a sobrecarga pero rápido a cortocircuito. Para protección de circuitos de alumbrado público, se utilizan fusibles gG (general purpose) porque toleran pequeños picos de corriente al encendido sin disparo innecesario.

Interruptores automáticos: relé térmico y electromagnético

Los interruptores automáticos termomagnéticos contienen dos sistemas de detección en paralelo: (1) Relé térmico: lámina bimetal (dos metales diferentes con coeficientes de dilatación distintos soldados) que se deforma lentamente al calentarse por corriente que excede nominal. Cuando deformación alcanza punto crítico (típicamente 1,3× corriente nominal tras 30-60 segundos), lanza mecanismo de disparo. Este sistema es lento, tolerando sobrecarga temporales (arranques de motores, picos transitorios), pero protege contra sobrecarga sostenida que causaría envejecimiento de aislamiento. (2) Relé electromagnético: bobina que genera campo magnético proporcional a corriente instantánea. Cuando corriente supera valor ajustado (típicamente 3-10× nominal según clase), campo magnético actúa sobre núcleo paramagnético que dispara mecanismo en 0,001-0,01 segundos. Este sistema es muy rápido, protegiendo contra cortocircuitos.

Los interruptores automáticos se clasifican en clases según característica tiempo-corriente: Clase B (disparo magnético entre 3-5× nominal), Clase C (entre 5-10×), Clase D (entre 10-20×). En circuitos de alumbrado público (carga resistiva pura), Clase B o C es apropiada. En circuitos con motores o transformadores (carga inductiva con picos de arranque), Clase D tolera mejor los transitorios iniciales. La selección correcta previene disparos falsos ante picos normales de funcionamiento.

Protecciones diferenciales y de tierra

Además de sobrecarga y cortocircuito, existe riesgo de contacto accidental con partes activas que cause electrocución. Para proteger personas contra fugas a tierra, se utilizan interruptores diferenciales (también llamados DDR, Dispositivo Diferencial Residual) que detectan asimetrías de corriente entre conductores. En circuito normal, corriente que entra por fase debe salir por neutro con pérdida negligible. Si hay fuga a tierra (contacto accidental, aislamiento degradado), corriente sale por tierra, generando desbalance detectable. El interruptor diferencial tiene bobina toroidal que rodea ambos conductores (fase y neutro); si corrientes son iguales, campos magnéticos se cancelan; si hay diferencia (fuga), campo resultante actúa sobre relé sensible que dispara el interruptor en <0,03 segundos.

Los diferenciales se especifican por sensibilidad (corriente diferencial mínima de disparo): 30 mA es estándar para protección de personas (contacto accidental casa o exterior), 300 mA para protección selectiva (instalaciones grandes donde pequeños disparos por defectos de aislamiento podrían ser tolerables), 100 mA es intermedio. En alumbrado público, no es obligatorio diferencial por persona (la carcasa del luminaria está aislada), pero sí debe haber protección global de la instalación contra fugas a tierra. Un diferencial de 300 mA en entrada de subestación, coordinado con diferenciales de 30 mA en ramales finales, proporciona protección selectiva (fallo localizado dispara solo diferencial de rama).

Selectividad de protecciones y coordinación

En una red con múltiples niveles de protección (primaria en subestación, secundaria en cajas, terciaria en consumidores finales), es fundamental que disparo de protección ocurra en punto más cercano al fallo. Si falla consumidor en rama A, su protección debe disparar, dejando ramas B y C alimentadas. Esto requiere coordinación de tiempos: protección de rama A debe disparar antes que la de caja distribución, que debe disparar antes que la primaria. Se logra mediante: (1) Escalonamiento de corrientes nominales: rama 16 A, caja 20 A, primaria 50 A. (2) Escalonamiento de tiempos: características térmicas de interruptores aseguran que a corriente dada, el de rama dispara antes que el superior. (3) Fusibles selectivos: fusibles NH de clase gG con gran retardo a sobrecarga aseguran selectividad respecto a interruptores electromagnéticos rápidos.

Un ejemplo de coordinación típica: cortocircuito en consumidor final (rama 16 A) genera corriente 1.000 A instantáneamente. Protección de rama (interruptor 16 A clase C) dispara electromagnéticamente en <0,01 s. Protección de caja (fusible 20 A gG) recibe ese pulso transitorios pero su característica retardada lo previene de disparar; la corriente inmediatamente cesa al abrir rama. Sin coordinación, ambas protecciones dispararían, dejando zona entera sin suministro.

Elementos de seccionamiento y aislamiento

Además de protecciones automáticas que interrumpen ante anomalías, las redes requieren seccionadores manuales para aislamiento de zonas durante mantenimiento programado. Un seccionador es interruptor de cuchilla (bajo carga) o cuchilla aisladora (sin carga) que permite personal de mantenimiento desconectar circuito de forma visible y segura. En cajas de distribución, cada rama debe tener seccionador independiente. En subestaciones, existen seccionadores principales para aislar completamente el transformador. Los seccionadores deben ser visibles (palanca en posición abierta u cerrada es obvio) y tener posibilidad de candado (LOTO, Lock Out Tag Out) para asegurar que no se reconecten accidentalmente durante trabajo de mantenimiento.

Sobretensiones transitorias y pararrayos

Las redes aéreas están expuestas a descargas atmosféricas, especialmente en zonas de alto riesgo de rayos (mesetas de clima continental, zonas montañosas). Una descarga directa a conductor causa sobretensión transitoria que puede degradar aislamiento de cables y dañar equipos conectados. Para proteger contra esto, se instalan pararrayos (descargadores de sobretensión) en puntos estratégicos. El pararrayos más simple es varilla de aire: conductor metálico puntiagudo que favorece ionización del aire y descarga de la nube (mitiga probabilidad de descarga). Más eficaz son descargadores de óxido de cinc (ZnO) que limitan sobretensión a valores seguros (típicamente 2-3 kV) mediante resistencia no lineal que es alta en funcionamiento normal pero baja cuando tensión supera cierto umbral.

En alumbrado público, especialmente en zonas de riesgo de rayos, es buena práctica instalar descargador de sobretensión en entrada de cajas de distribución secundaria, limitando sobretensión transmitida a conductores secundarios y protegiendo luminarias. El costo de descargador ZnO es 50-150 euros, justificado por protección de equipos de valor miles de euros.

Caso práctico: especificación de protecciones en red de alumbrado público municipal

Red de alumbrado con 50 puntos de luz, potencia total 7,5 kW, factor de potencia 0,95. Corriente máxima 11 A. Estructura de protecciones: (1) En subestación transformadora (entrada primaria): interruptor principal termomagnético 125 A clase C, diferencial 300 mA para protección global. (2) En caja de distribución secundaria (2 cajas): cada caja alimenta 25 puntos (3,75 kW, 5,5 A aproximados). Protección por caja: fusible gG 10 A (marginal pero típico en zonas rurales) o interruptor 10 A clase C. (3) Coordinación: si circuito final sufre cortocircuito (1.000 A teórico), fusible 10 A funde en <0,001 s; fusible 125 A primario (característica gG con retardo elevado) no funde, caja de distribución permanece alimentada. (4) Protección diferencial selectiva: diferencial 300 mA en entrada primaria; si es obligatorio diferencial por normativa local, instalar diferencial 30 mA en cada rama final (protección selectiva: rama falla dispara su 30 mA, caja permanece alimentada). Costo protecciones: interruptor principal 40 euros, diferencial 300 mA 50 euros, dos fusibles gG 10 A 6 euros cada uno, o dos interruptores 10 A 30 euros cada uno = total 40+50+12 = 102 euros (fusibles) o 40+50+60 = 150 euros (interruptores, más económicos a largo plazo si fallos ocasionales).

Ideas clave

  • Los elementos de protección (fusibles e interruptores automáticos) interrumpen circuitos ante sobrecarga, cortocircuito o fuga a tierra, protegiendo personas e instalaciones
  • Fusibles son consumibles (1-3 euros) pero precisos; interruptores automáticos reutilizables (15-50 euros) con relé térmico (sobrecarga) y electromagnético (cortocircuito)
  • Los fusibles NH (clase gG) son estándar en distribución secundaria; interruptores termomagnéticos Clase B/C/D según tipo de carga (resistiva, inductiva)
  • Los diferenciales (DDR) detectan fugas a tierra mediante asimetría de corriente, disparando en <30 ms; sensibilidad típica 30 mA (protección personas) o 300 mA (protección global)
  • La selectividad de protecciones requiere escalonamiento de corrientes nominales y tiempos de disparo, garantizando que fallo localizado dispara solo protección de rama, no circuito superior
  • Seccionadores manuales en cada rama permiten aislamiento durante mantenimiento; descargadores de sobretensión (ZnO) protegen contra rayos en zonas de riesgo atmosférico
¿Has terminado este apartado? Tu progreso se guarda en este navegador. Regístrate para conservarlo en tu cuenta.