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Tema 2.4

Inspección del equipo y detección de averías

2.4 Inspección del equipo y detección de averías

La inspección sistemática de los equipos de respiración autónoma es un procedimiento no negociable en la gestión de la seguridad de cualquier servicio de bomberos. Una avería no detectada puede resultar fatal durante una intervención en incendios o emergencias donde el usuario depende completamente del ERA para su supervivencia. Este apartado detalla los protocolos de inspección que deben aplicarse con regularidad, los indicadores visuales y funcionales de anomalías, y las acciones correctivas que garantizan que cada equipo disponible cumple con los estándares de seguridad requeridos antes de cualquier actividad operativa.

Inspecciones previas a la utilización

Toda inspección previa al uso debe realizarse de manera minuciosa y documentada. El procedimiento comienza con una inspección visual externa del arnés, tuberías y mascarilla, buscando grietas, desgarros, deformaciones o contaminación. Se verifica que la mascarilla no presente rajaduras en el visor, que las correas de fijación tengan la elasticidad adecuada y que no existan depósitos de hollín o residuos pegados. Seguidamente, se revisa la presión de la botella mediante el manómetro, comprobando que los valores se encuentran dentro del rango especificado por el fabricante. Un equipo con presión insuficiente no debe utilizarse bajo ninguna circunstancia. Se comprueban todas las conexiones para detectar fugas de aire mediante métodos como la aplicación de agua jabonosa que muestra burbujeo si existe escape. Las válvulas de inhalación y exhalación se prueban realizando movimientos respiratorios simulados para verificar que el aire fluye en ambas direcciones sin dificultad.

Detección de fugas

Las fugas son una de las anomalías más peligrosas y pueden originarse en múltiples puntos: conexiones, tubería, válvulas, mascarilla o el cierre de la botella. La técnica de agua jabonosa es la más accesible y efectiva: se prepara una solución de agua con detergente líquido, se aplica sobre todas las conexiones y se observa si aparecen burbujas que indican escape de aire. Las fugas en conexiones a menudo se solucionan simplemente limpiando y secando los asientos cónicos e instalando nuevos anillos de goma. Las fugas en tuberías requieren reemplazo completo de la sección afectada. Las fugas en válvulas o en la mascarilla son más complejas: si la válvula fuga, generalmente requiere desmontaje, limpieza profunda y reemplazo de componentes internos; si la mascarilla tiene pequeñas fugas por desgaste de los bordes de sellado, puede intentarse un ajuste de las correas de sujeción, pero si persiste, la mascarilla debe reemplazarse. No se deben reparar fugas mediante cinta aislante u otros paliativos: cualquier fuga requiere una reparación correcta.

Problemas de presión y consumo

La presión de aire en la botella disminuye naturalmente durante el uso. Una caída anormalmente rápida de presión indica una fuga importante. Para diagnosticar si existe fuga, se cierra el equipo completamente y se marca la posición del manómetro. Transcurridas varias horas sin utilizar el equipo, se verifica de nuevo: si la presión ha disminuido más de 20 bares en 24 horas, hay una fuga que requiere localización. El consumo anormal elevado durante la utilización puede indicar un reductor defectuoso o una válvula de exhalación que no cierra correctamente, provocando que el usuario respire aire residual contaminado junto con aire fresco. Este problema reduce significativamente el tiempo de utilización disponible y debe corregirse inmediatamente.

Inspección de la mascarilla

La mascarilla requiere una atención especial porque es el único componente en contacto directo con la cara del usuario. Se examina el visor para detectar rayones, grietas o pérdida de transparencia. Pequeños rayones superficiales pueden pulirse cuidadosamente, pero grietas o daños más importantes requieren sustitución del visor o de la mascarilla completa según la gravedad. Se verifica el material del cuerpo de la mascarilla: el silicona o caucho deben estar flexibles y sin resquebrajaduras. Si el material se ha endurecido por almacenamiento prolongado en luz solar o temperatura elevada, la mascarilla pierde capacidad de sellado hermético y debe reemplazarse. Las válvulas internas de inhalación y exhalación se pueden inspeccionar parcialmente desde el exterior buscando objetos extraños, pero una inspección y limpieza completas requieren desmontaje cuidadoso.

Control del estado de tuberías y conexiones

Las tuberías flexibles pueden deteriorarse por envejecimiento, exposición solar, proximidad a fuentes de calor o contacto con agentes químicos. Se observa si el material está seco, resquebrajado o deformado permanentemente. Las conexiones de acoplamiento rápido deben verificarse para asegurar que los asientos cónicos no están dañados y que los anillos de goma no están contraídos, endurecidos o deshilachados. Si el anillo de goma presenta cualquier anomalía, debe reemplazarse. Las conexiones deben acoplarse y desacoplarse suavemente sin forzarlas; si se atascan o requieren fuerza excesiva, indica que los asientos están dañados o los restos de suciedad están obstruyendo el acoplamiento.

Prueba de funcionamiento completo

Periódicamente, además de las inspecciones visuales, se debe realizar una prueba de funcionamiento completo. El usuario equipado con el ERA respira normalmente durante varios minutos bajo supervisión, verificando que no hay sensación de asfixia, dificultad respiratoria, incomodidad en la mascarilla o problemas de visión. Se observa el manómetro para confirmar que la presión disminuye gradualmente de manera normal. El usuario debe comunicar inmediatamente cualquier sensación anómala. Después de esta prueba, se registran los resultados y la presión final de la botella.

Documentación de inspecciones

Todo servicio debe mantener un registro detallado de cada inspección realizada a cada equipo. Este registro incluye fecha, hora, inspector responsable, presión inicial y final, anomalías detectadas, reparaciones realizadas, y firma de aprobación. Este historial es crítico para identificar equipos que presentan problemas recurrentes y para justificar la retirada de servicio o sustitución de equipos antiguos. En España, la normativa sobre prevención de riesgos laborales requiere que estos registros se conserven mínimo 5 años.

Caso práctico de detección de avería

Un equipo de bomberos reportó que un ERA mostraba presión correcta en el manómetro antes de una intervención, pero pasados apenas 10 minutos de uso, el usuario refirió sensación de asfixia. La inspección posterior reveló que la válvula de exhalación estaba obstruida por residuos de hollín compactado que impedía la salida de aire expirado, obligando al usuario a respirar mezcla de aire fresco y residual. La solución fue desmontar la válvula, limpiarla minuciosamente con disolventes adecuados, reemplazar las juntas internas y realizar una prueba de funcionamiento. El caso subraya la importancia de limpiezas profundas después de intervenciones en incendios de estructuras antiguas donde el hollín es especialmente fino y adherente.

Ideas clave

  • Las inspecciones previas al uso incluyen revisión visual del arnés y mascarilla, verificación de presión y prueba de fugas mediante agua jabonosa
  • Las fugas pueden localizarse visualmente con agua jabonosa y requieren reparación correcta dependiendo de donde se originen
  • Una caída de presión mayor de 20 bares en 24 horas indica una fuga importante que debe ser localizada y reparada antes de usar el equipo
  • La mascarilla requiere inspección especial del visor, flexibilidad del material y funcionamiento de válvulas internas de sellado
  • Las tuberías y conexiones deben inspeccionarse para detectar grietas, endurecimiento o deterioro de anillos de goma
  • Toda inspección debe documentarse en un registro permanente que permite identificar equipos problemáticos y justificar la retirada de servicio
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