Progreso del curso: 0%
Tema 10.3

Sondaje nasogástrico

10.3 Sondaje nasogástrico

El sondaje nasogástrico es una técnica fundamental en la atención prehospitalaria y hospitalaria, que consiste en la inserción de un tubo flexible a través de la nariz hacia el estómago. Esta intervención permite realizar diversas funciones terapéuticas y diagnósticas, como la administración de medicamentos, la extracción de contenidos gástricos, la descompresión del tracto digestivo o la alimentación en pacientes con dificultades para ingerir alimentos por vía oral. La correcta ejecución de esta técnica requiere conocimientos anatómicos precisos, habilidades técnicas específicas y una comprensión profunda de las indicaciones, contraindicaciones y posibles complicaciones.

Dentro del contexto del transporte sanitario y la atención prehospitalaria, el sondaje nasogástrico es especialmente relevante en pacientes que presentan alteraciones neurológicas, traumatismos craneales, obstrucciones gastrointestinales o en situaciones de emergencia donde se requiere una descompresión urgente o una vía segura para administrar fármacos y líquidos. La técnica también es útil en el manejo de pacientes con intoxicaciones o en estado de shock, donde el control de contenidos gástricos puede ser vital para estabilizar al paciente.

Este apartado tiene como objetivo proporcionar una visión exhaustiva sobre los fundamentos, procedimientos, indicaciones y consideraciones clínicas relacionadas con el sondaje nasogástrico, permitiendo a los profesionales del transporte sanitario realizar esta técnica con seguridad, eficacia y respeto por los principios éticos y de cuidado centrado en el paciente.

Marco Teórico y Fundamentos

Definiciones y Conceptos Clave

El sondaje nasogástrico (SNG) es un procedimiento invasivo que consiste en la introducción de un tubo flexible y estéril a través de la cavidad nasal hasta el interior del estómago. El objetivo principal es acceder al tracto gastrointestinal superior para realizar funciones terapéuticas o diagnósticas. La elección del tipo de tubo depende de la finalidad clínica, duración prevista del sondaje y características específicas del paciente.

El tubo nasogástrico puede estar fabricado en diferentes materiales, siendo los más comunes el PVC (cloruro de polivinilo) y el poliuretano. La longitud del tubo varía según las necesidades clínicas, pero generalmente oscila entre 70 y 130 cm. La diámetro del tubo se mide en French (Fr), siendo los más utilizados los tubos de 12 a 16 Fr en adultos.

Entre las funciones principales del SNG se encuentran:

  • Descompresión gástrica: evacuación de contenidos gástricos en casos de obstrucción o distensión excesiva.
  • Administración de medicamentos y nutrición enteral: cuando la vía oral no es viable.
  • Lavado gástrico: en casos de intoxicación o sobredosis.
  • Control de hemorragias gastrointestinales: mediante aspiración o irrigación.

Es importante distinguir entre diferentes tipos de tubos nasogástricos según su uso específico:

  • Tubo de aspiración: para descomprimir el estómago.
  • Tubo para alimentación enteral: con orificios laterales para administrar nutrientes.
  • Tubo doble lumen: combina funciones de aspiración y alimentación.

Teorías y Principios

El éxito del sondaje nasogástrico depende fundamentalmente del conocimiento anatómico, habilidades técnicas precisas y adecuada evaluación clínica previa. La inserción correcta requiere comprender la anatomía del tracto superior del aparato digestivo y las vías respiratorias superiores para evitar complicaciones.

Desde un punto de vista fisiológico, el paso del tubo debe respetar las curvaturas anatómicas naturales: la cavidad nasal, la nasofaringe, la orofaringe, la hipofaringe y finalmente el esófago hasta llegar al estómago. La correcta orientación del tubo evita que se desvíe hacia las vías respiratorias o que cause lesiones mucosas o traumatismos.

Los principios básicos que rigen la técnica incluyen:

  • Asepsia y antisepsia: para prevenir infecciones durante la inserción.
  • Eficacia mecánica: facilitar el paso suave del tubo sin causar daño.
  • Sensibilidad clínica: valorar signos y síntomas que puedan indicar complicaciones o errores en la técnica.

Desarrollo Teórico

La técnica adecuada para realizar un sondaje nasogástrico implica varias fases: preparación, inserción, confirmación de posición y fijación. Cada fase requiere atención meticulosa a detalles técnicos y clínicos.

Preparación previa

- Anamnesis clínica: evaluar antecedentes que puedan contraindicar el procedimiento (fracturas faciales severas, cirugías nasales recientes, obstrucciones nasales).

- Asepsia: lavado exhaustivo de manos, uso de guantes estériles si procede.

- Esterilización: verificar que los materiales estén limpios y esterilizados si es necesario.

- Cálculo de la longitud del tubo: se realiza midiendo desde la punta de la nariz hasta el lóbulo auricular y luego hasta el proceso xifoides; esta medida indica la longitud aproximada para introducir el tubo hasta el estómago.

Paso a paso durante la inserción

  1. Poner al paciente en posición semisentada o Fowler (45-90 grados), facilitando el acceso nasal y reduciendo riesgo de aspiración.
  2. Lubricar el extremo distal del tubo, preferiblemente con gel lubricante hidrosoluble para facilitar su paso.
  3. Asegurar que las fosas nasales estén despejadas, mediante inspección visual o limpieza si fuese necesario.
  4. Nariz contralateral a la fosa nasal elegida si hay preferencia.
  5. Pedir al paciente que inhale profundamente por la nariz, mientras se introduce suavemente el tubo por esa fosa nasal siguiendo su curvatura natural.
  6. Mantener contacto con el paciente durante toda la inserción, observando signos de incomodidad o resistencia.
  7. No forzar el tubo si presenta resistencia, retirarlo ligeramente y ajustar la dirección si fuera necesario.
  8. Cruzar suavemente hacia atrás cuando se alcance la orofaringe, solicitando al paciente que trague saliva o agua si puede hacerlo; esto ayuda a facilitar su paso hacia el esófago.
  9. Sigue avanzando lentamente hasta alcanzar la marca predeterminada.

Confirmación de posición del tubo

No basta con insertar visualmente o por sensación; es imprescindible confirmar clínicamente que el tubo está en posición correcta antes de su uso clínico. Los métodos más utilizados incluyen:

  • Aspiración aspirativa: obtener contenido gástrico mediante succión con una jeringa conectada al lumen distal; presencia de líquido ácido (pH < 5) indica ubicación correcta en estómago.
  • Prueba del pH gástrico: medir pH con papel indicador; valores inferiores a 5 sugieren posición gástrica. Sin embargo, ciertos medicamentos pueden alterar estos valores.
  • Cotejo radiológico: método definitivo pero no siempre disponible en urgencias prehospitalarias; se realiza mediante radiografía simple para visualizar claramente la posición del tubo.
  • Sensibilidad clínica: ausencia de signos respiratorios o dificultad durante la respiración tras inserción ayuda a descartar malposición hacia las vías respiratorias.

Pautas para fijar y cuidar el tubo

- Una vez confirmado su correcto posicionamiento, se fija firmemente mediante cinta adhesiva en la nariz o mejilla para evitar desplazamientos accidentales.

- Se registra en historia clínica o hoja correspondiente: tipo de tubo, longitud introducida, método confirmatorio utilizado y observaciones relevantes.

- Se realiza un monitoreo periódico para detectar posibles complicaciones como desplazamiento, obstrucción o irritación nasal.

Relaciones con otros conceptos del curso

El sondaje nasogástrico está estrechamente relacionado con otras técnicas instrumentales como la ventilación mecánica (que puede requerir manejo simultáneo), así como con procedimientos diagnósticos como radiografías o análisis microbiológicos. Además, su correcta ejecución impacta directamente en aspectos críticos como la seguridad del paciente, control de infecciones y calidad asistencial. La formación adecuada en esta técnica complementa otros conocimientos sobre anatomía funcional del aparato digestivo y vías respiratorias superiores abordados previamente en este curso.

Ejemplos Aplicados

Ejemplo 1: Caso básico - Inserción en un paciente consciente sin antecedentes complicados

Sara es una paciente adulta con traumatismo craneoencefálico leve tras un accidente automovilístico. Presenta vómitos frecuentes e incapacidad para alimentarse oralmente. El equipo sanitario decide realizar un sondaje nasogástrico para administrar medicamentos y descomprimir su estómago. Tras explicar el procedimiento a Sara y obtener su consentimiento informado, se sigue el protocolo estándar: posición semisentada, medición previa desde nariz hasta xifoides, lubricación adecuada del tubo. Se introduce suavemente por una fosa nasal despejada mientras ella respira profundamente y traga saliva. Se avanza lentamente hasta alcanzar la marca predeterminada. Se aspira contenido gástrico con éxito; pH medido da resultado ácido (<5). Se fija correctamente con cinta adhesiva. Finalmente, se registra todo en historia clínica. Este procedimiento permite administrar medicación eficazmente sin complicaciones mayores.

Ejemplo 2: Situación real - Emergencia prehospitalaria con dificultad respiratoria e ingesta sospechosa

Nuestro equipo atiende a un paciente adulto con alteración neurológica tras un episodio epiléptico prolongado. Presenta vómitos abundantes e inestabilidad hemodinámica. Debido a su estado alterado y riesgo potencial de aspiración, se decide realizar un sondaje nasogástrico urgente para vaciar contenidos gástricos y reducir riesgo pulmonares. Se realiza una evaluación rápida: vías respiratorias despejadas tras maniobras básicas; posición semisentada; medición previa basada en altura estimada; lubricación generosa. La inserción se realiza cuidadosamente siguiendo los pasos recomendados. La aspiración revela líquido ácido; se confirma correcta colocación mediante pH. Se fija firmemente y se conecta a sistema de aspiración suave. Este procedimiento contribuye significativamente a estabilizar al paciente ante una situación crítica en transporte hospitalario.

Ejemplo 3: Caso complejo - Paciente pediátrico con obstrucción nasal severa e historia quirúrgica previa

Carlos tiene 8 años con antecedentes quirúrgicos por fractura facial compleja hace dos meses. Presenta dificultad respiratoria aguda tras traumatismo menor reciente; las fosas nasales están congestionadas e inflamadas. Se decide realizar un sondaje nasogástrico para administrar líquidos intravenosos debido a dificultad para mantener vía oral. La inserción requiere mayor precaución: elección cuidadosa del conducto más pequeño (por ejemplo 8 Fr), uso generoso de lubricante hidrosoluble compatible con tejidos delicados infantiles, además de técnicas suaves para evitar traumatismos adicionales. La evaluación clínica indica que no hay signos evidentes de malposición tras aspirar contenido gástrico con pH ácido; sin embargo, se recomienda confirmación radiológica posterior debido a antecedentes quirúrgicos complicados que podrían alterar las vías normales.
Este ejemplo ilustra cómo adaptar técnicas estándar a situaciones pediátricas complejas considerando antecedentes médicos específicos e implicaciones clínicas particulares.

Ejemplo 4: Comparativa entre escenarios - Inserción rápida vs planificación detallada

Diferentes situaciones requieren enfoques distintos: en emergencias prehospitalarias donde no hay tiempo para confirmaciones radiológicas inmediatas, se prioriza una inserción rápida basada en medición previa, aspiración clínica y pH; mientras que en entornos hospitalarios planificados se complementa con radiografía confirmatoria antes del uso terapéutico completo.
Por ejemplo, en una parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria sin acceso inmediato a radiología, se realiza una inserción rápida siguiendo protocolos estrictos pero sin confirmación radiológica instantánea; confiando en métodos clínicos complementarios hasta obtener imagen diagnóstica posterior.
Este contraste resalta cómo adaptar técnicas según contexto clínico favoreciendo siempre la seguridad del paciente.

Análisis y Consideraciones Especiales

Aunque el sondaje nasogástrico es una técnica relativamente sencilla cuando se domina correctamente, presenta riesgos potenciales que deben ser gestionados cuidadosamente. Entre los errores más frecuentes destaca forzar el tubo ante resistencia sin evaluar causas subyacentes como obstrucciones nasales o deformidades faciales previas; esto puede causar traumatismos mucosos o malposición hacia las vías respiratorias superiores.
Otro aspecto crítico es no confirmar adecuadamente la posición antes de comenzar cualquier terapia: administrar líquidos o medicamentos si el tubo no está correctamente colocado puede derivar en aspiración pulmonar grave o perforaciones gastrointestinales.
Las complicaciones potenciales incluyen:

  • Irritación nasal o epistaxis
  • Maldireccionamiento hacia las vías respiratorias inferiores causando neumonía por aspiración
  • Pérdida del tubo por desplazamiento accidental

A fin de minimizar estos riesgos, las mejores prácticas incluyen:

  • Manejo cuidadoso durante toda la inserción
  • Ejecución rigurosa de los métodos confirmatorios (aspiración + pH + radiografía)
  • Mantenimiento adecuado después del procedimiento mediante fijación segura y monitoreo frecuente

Tendencias actuales apuntan hacia tecnologías avanzadas como sistemas electrónicos portátiles que permiten medición automática del pH o incluso detección ultrasónica intraoperatoria para confirmar ubicación sin radiografía convencional. Sin embargo, estos avances aún no son universales ni accesibles en todos los ámbitos prehospitalarios.
En conclusión, dominar los fundamentos teóricos junto con habilidades prácticas precisas garantiza intervenciones seguras eficaces que mejoran significativamente los resultados clínicos en pacientes críticos atendidos desde emergencias prehospitalarias hasta unidades hospitalarias especializadas.

Síntesis y Conceptos Clave

  • Sondaje nasogástrico (SNG): Técnica invasiva que permite acceso al estómago mediante un tubo flexible introducido por vía nasal.
  • Indicaciones principales: descompresión gástrica, administración enteral, lavado gástrico y control hemorrágico gastrointestinal.
  • Técnica adecuada: preparación previa exhaustiva, medición precisa basada en anatomía facial-pélvica, inserción suave siguiendo curvaturas naturales).
  • Métodos confirmatorios: aspiración con análisis químico (pH), prueba clínica (ausencia signos respiratorios), radiografía como método definitivo cuando sea posible).
  • Peligros potenciales: malposición hacia vías respiratorias superiores o inferiores, traumatismos mucosos e infecciones si no se realiza correctamente).
  • Bases anatómicas relevantes: relación entre cavidad nasal, orofaringe , esófago superior , estómago .
  • < strong > Precauciones especiales : pacientes pediátricos , antecedentes quirúrgicos faciales , dificultad nasal .

      Este conocimiento fundamenta toda intervención segura relacionada con el sondaje nasogástrico dentro del transporte sanitario avanzado u otras áreas clínicas relacionadas.

      Consolidar estos conceptos permitirá avanzar hacia técnicas más complejas relacionadas con soporte vital avanzado u otros procedimientos diagnósticos-terapéuticos vinculados al aparato digestivo superior.
¿Has terminado este apartado? Tu progreso se guarda en este navegador. Regístrate para conservarlo en tu cuenta.